viernes, 16 de julio de 2010

Como Isadora Duncan

Desnudas e inclementes, como una hambruna,
Tus manos dibujan soledades con palabras de la noche;

Como Isadora Duncan sin bufanda,
Entre los ecos sordos, los motivos, las pasiones.

Dos mariposas fósiles que imaginan un cuerpo
De entre el humo y las conchas, de entre nuestros abismos
Ante cuyo vértigo sólo puedo asomarme aferrado a tus manos;

A tus manos:
Dos horizontes con cinco vocales en oriente
Y otras cinco que saben a occidente;

A tus manos:
Estas manos que son como de otro,

Como de nadie.


agosto de 1996

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