martes, 27 de julio de 2010

La eventual prohibición de la fiesta


Hoy, un magistrado de la Corte Constitucional colombiana, Humberto Sierra, presentó ponencia negativa acerca de una demanda que pretende incluir prácticas como el toreo, las corralejas, las peleas de gallos y el coleo en el marco de tratos crueles a los animales, dispuesto en el Estatuto de Protección Animal (Ley 84 de 1989). En una semana deberá pronunciarse la Corte en pleno frente a esta ponencia. Ya el Procurador General de la Nación, Alejandro Ordóñez, había manifestado a la Corte su concepto para que rechazara la demanda interpuesta en 2009 por el señor Óscar Andrés Acosta Ramos.
Según el señor Acosta, el artículo 7º de la ley 84 de 1989 no es constitucional puesto que no incluye las corridas de toros y los otros espectáculos citados arriba como actos de crueldad. Para el señor Acosta, dicho artículo viola el libre desarrollo de la personalidad de los colombianos que se avergüenzan en su condición humana por no estar de acuerdo con los espectáculos crueles con animales, el derecho a un ambiente social y cultural sano, y atenta contra la paz y la convivencia. (Información consultada en eltiempo.com de hoy martes 27 de julio de 2010.)
En el océano de ignorancia sobre la argumentación jurídica que me caracteriza, mi sorpresa radica en la relación que establece el demandante entre las corridas de toros y el libre desarrollo de la personalidad de quienes no gustan de ellas; o entre ellas y el derecho a un ambiente social y cultural sano; o entre ellas y el atentado potencial a la paz y la convivencia. Lamentablemente, no he podido conseguir por el texto completo de la demanda, con el fin de constatar la manera como se vinculan estos elementos en la argumentación del demandante.
En lo personal, tengo muchos amigos que no son taurófilos, y creo que ninguno de ellos ha sentido que la existencia de las corridas de toros (y, peor aún, el que a mí me gusten) constituya un atentado contra el libre desarrollo de su personalidad, o que por ellas no tengan derecho a un ambiente cultural y social sano, y mucho menos que las vinculen directamente como un atentado contra la paz y la convivencia.
Mis sobrinas crecieron conociendo de sobra mi afición por los toros y no encuentro en ellas ningún indicio de trauma psicológico o de personalidad por esta afición y menos aún por la existencia de las corridas. Muchos de mis estudiantes adolescentes de hoy (y otros del pasado, niños ellos) conocieron mi afición por los toros y se pronunciaron (muchos de ellos en contra) sobre los festejos taurinos. Sinceramente, ninguno dio muestras de que el desarrollo de su personalidad se viera constreñido por la existencia de las corridas de toros. Al contrario: creo sinceramente que esas múltiples discusiones, y mi respeto por posiciones contrarias a la mía, fomentan y fortalecen el libre desarrollo de la personalidad. De donde se desprende, lo digo con modestia, que es la prohibición y no la libertad la que atenta contra el libre desarrollo de la personalidad.
No entraré a especular sobre lo que el señor Acosta considera un ambiente cultural y social sano o lo que él pueda considerar como un atentado potencial contra la paz y la convivencia, menos todavía en una sociedad como la colombiana, en la que los ambientes culturales y sociales insanos y los atentados, reales y potenciales, contra la paz y la convivencia podrían listarse en un cuaderno de 100 hojas (los resaltados son míos).
Ahora bien, el año pasado la Corte Constitucional solicitó el concepto de la Academia Colombiana de Jurisprudencia sobre la demanda presentada por el señor Acosta. Dicho concepto está firmado por el doctor Bernardo Carreño Varela, miembro de dicha Academia, el 19 de mayo de 2009. Recomiendo su lectura completa (http://www.acj.org.co/conceptos/concep_d-7683-2009.htm), pero cito dos apartes que considero claves para esta discusión.
Dice el doctor Carreño, en el numeral 1.1.2 Textos Violados, que
[…] 1.1.2.2 La demanda pretende, como lo dice expresamente el actor,
“…prohibir (en las corridas de toros) el acto final de muerte “al toro mediante la espada, así como el clavamiento en carne “viva de banderillas y la picada que hace un hombre desde un “caballo con toda la saña e incosciencia (sic)…”
El argumento se repite inalterable en cada uno de los cargos, aún cuando su tenor literal varíe, y el texto sea más o menos airado y más o menos agresivo (1), para concluir que:
-“…ofende la naturaleza de cualquier ser humano decente…”, por lo cual viola el art. 16 de la Carta.
-Propicia la violencia, violando el art. 22 superior.
-Contamina el ambiente, transgrediendo el art. 79; y
-Debido a que las corrida (sic) de toros no es (sic) una actividad reglamentada (2)…” porque hay personas que “…no tiene (sic) porque (sic) tolerar en el ambiente donde reside…”, por lo cual viola el numeral 1º del art. 95 de la Constitución.
Las dos notas a pie de página de dicho documento son:
(1)  Llega a decir que la argumentación de la Sentencia C-355/03, de esa H. Corte tiene “…consideraciones grotescas…”.
(2)  Olvida el actor la ley 916 de 2004.
Concluye el doctor Carreño su concepto diciendo:
“Como consecuencia de lo aquí expuesto, como encargado por LA ACADEMIA COLOMBIANA DE JURISPRUDENCIA para rendir este concepto, considero que la demanda no puede ser considerada por la H CORTE CONSTITUCIONAL por carencia absoluta de elementos formales que permitan hacerlo.” (El resaltado es mío.)
Resalto las palabras elementos formales del concepto del doctor Carreño porque creo que la discusión continuará, ya que se desprende de esto que los problemas de la demanda no son de fondo, o por lo menos que éstos son menos importantes que los problemas de forma.
Así que desde aquí invito muy respetuosamente al señor Acosta y a quienes lo apoyan a emprender una nueva demanda en donde se concentren en la discusión sobre lo que entienden por espectáculos crueles con animales. Porque creo que allí está el meollo del asunto. Es una discusión apasionante, en la que los demandantes tendrán mucho que decir, pero los taurófilos también.

2 comentarios:

Raul Motta D. dijo...

Sabes que no comparto la aficion por los toros... pero definitivamente Juan Carlos, nadie argumenta mejor que usted. Cuenta con todo mi apoyo y mi respeto por los gustos de cada quien
Un abrazo fraterno

Anónimo dijo...

Hola Soy quien interpuso la demanda Soy el Sr Acosta. Bien, para sacarlo de su "oceano de ignorancia" (que por demas es muy profundo), le comento que cuando estudie sobre los campos de concentracion nazis, el tema no me genero trauma en mi vida, tampoco los ha hecho la crueldad que he visto y he leido o me han contado, pero por el hecho que no generen trauma como en el "inteligentisimo" ejemplo de sus sobrinas, no quiere decir que estos hechos se aplaudan y promocionen. Su argumentacion llevaria al absurdo que volvieran los campos de concentraicon pues hasta ahora no le han generado trauma. Que pobreza conceptual y argumentativa. Cuando guste le regalñ el texto de la demanda y encontrara un ejemplo de argumentacion estructurada, con logica, sentido comun y sustentada en la experiencia. Si usted lee solamente apartes decontextualizados y deliberadamente deformados de quin esta en contra de mi argumentacion pues es prueba de su falta de sentido del equilibrio y parcialidad.
Le invito simplemente a que use su sentido comun, no se requiere ser abogado.