jueves, 4 de noviembre de 2010

Madre

Madre:
Este día me levanté temprano
y limpié la casa, lo prometo.
Barrí los corredores, las hendijas;
sacudí las alfombras, limpié el polvo.

Cociné luego las lentejas.
Tendí la cama. Puse la mesa bien.

Miré a los ojos a la mujer que amo.

Comimos juntos, Madre, en la mesa y a tiempo.
Ya tú quieres.

Recordé tu nombre y tu voz,
tu ausencia innumerable.

Reí al recordar las ocurrencias tuyas
que jamás serán pasado.

Después lavé los platos.
Me miré al espejo y te vi allí,
como cuando te fuiste.
Y como aquella vez
me sentí tranquilo.

Madre:
Son diez años sin ti,
y en mi vida estás en las lentejas,
en la mujer que amo,
en la mesa que jamás será pasado,
a pesar del tiempo,
de todo este tiempo insoportable.

Madre:
Te quiero en mi vida y en mi tiempo.
en mis lentejas de domingo y en la mesa,
pues tu tiempo es mi tiempo y mis lentejas.
Tú lo sabes.

Madre:
Es la primera vez que te tuteo.

Para Diana, porque estaba allí

24 de octubre a 3 de noviembre de 2010

2 comentarios:

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Rodrigo Muñoz dijo...

Traté de hacer un comentario, y miestras pensaba que escribir, me di cuenta que llevaba como 20 minutos pensando en ella, recordando miles de momentos y yo al reaccionar, tenía una sonrisa en mis labios...