viernes, 21 de enero de 2011

Tres entradas, cuántos recuerdos

Hace poco oí que en Manizales algunos aficionados protestaron porque la empresa decidió cambiar las tradicionales entradas (o boletas, como decimos en Colombia) para la temporada 2011. Arguyendo motivos de seguridad, cambiaron aquellas boletas de pretensión artística por unas "tipo concierto": insípidas, lacónicas, puramente informativas.

Debo declararme en este sentido, como en muchos otros en relación con los toros, abiertamente conservador. Considero que las entradas a una corrida de toros deben estar a tono con la fiesta. 

En su emisión radial por RCN radio, el maestro César Rincón estaba a favor del cambio; un periodista que lo acompañaba, el señor Julián Parra, controvertía su planteamiento. 

Pues bien. Escarbando en mis papeles, me topé con tres boletas. Son tres recuerdos del más grande torero bogotano, César Rincón, que rastrean su paso por la Santamaría, esa que cumple ochenta años este 2011.  

La primera corresponde a la corrida celebrada en la Santamaría de Bogotá el 8 de diciembre de 1982. Toros de Vistahermosa. Padrino: Antonio Chenel, "Antoñete"; testigo, José Mari Manzanares.

Cara de la entrada a la corrida
de alternativa de César Rincón
En el reverso, el registro paterno confirma sintéticamente, con su difícil letra de médico: “Alternativa de César Rincón”.

Reverso de la entrada anterior
Creo haber estado allí. Es más, tal vez esta boleta era la mía, pues me parece que mi padre aún se sentaba en el burladero de médicos, en el callejón.

Entre el 8 de diciembre de 1982 y el 16 de enero de 1983 hay algo así como cinco semanas. Poco tiempo, la verdad. La segunda boleta corresponde precisamente a esta última fecha mencionada.

Cara de la entrada 
de la "consagración" 
de César Rincón
 La letra de mi padre consigna lo acontecido, con pulso emocionado: “Consagración de César Rincón a los 17 años. Nueva figura del toreo”. De seguro estuve allí.

Reverso de la entrada anterior
Estos documentos sirven para disparar la memoria. Evocan tardes heroicas, plagadas de valor; vuelven a los triunfos en España y repasan los videos de las corridas que por entonces se transmitían en directo por TV. Y recuerdan a mi viejo, tan difícil, tan cerebral y sanguíneo; aquel que me regaló esta afición entrañable.

La tercera es la de la despedida de Rincón en su Bogotá natal. En su Santamaría del alma. Esta plaza octogenaria. 

Cara de la entrada a la corrida
de despedida de César Rincón
Esta es mi boleta, y del reverso se infiere lo vibrante e inolvidable que fue aquella tarde. El sucinto registro se vuelve incomprensible en el cuarto toro, y los de los dos últimos pecan por su ausencia. Para ese momento, estábamos todos nostálgicamente felices.

Reverso de la entrada anterior
Cuántos recuerdos.

1 comentario:

Hernando Salcedo Fidalgo dijo...

Al autor del blog. Los que seguimos estas crónicas, estamos sentenciados a pertenecer socialmente a "un lado u otro" de la disputa con argumentarios referidos a la ética y a la moral. No leo el blog sino en temporada, más por el motivo que la afición anuncia en los apasionados ignorantes, como yo, que por negligencia, pensando que en otras épocas del año, las que cultivan la espera del período de corridas, nadie piensa en ello: falso.

El texto de tres entradas, es para mí un dato histórico. Uno, de la vida, porque veo a mi profesor de neurocirugía exaltado bajo sus anteojos oscuros en disquisición sobre el mesencéfalo. Ése era el hombre de las entradas.

Me emociona ver hoy la caligrafía, que el autor denomina "letra de médico", y clebro este diálogo que continúa. HSF