sábado, 23 de abril de 2011

Piedra negra sobre una piedra blanca

Así tituló el gran poeta peruano César Vallejo (1892-1938) su magnífico soneto, cuya primera estrofa dice:

Me moriré en París, con aguacero,
Un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París, y no me corro,
Tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Y bien. Francia decidió declarar las corridas de toros como patrimonio cultural inmaterial desde enero de este año, aunque la noticia se conoció hace poco (http://www.elpais.com/articulo/cultura/Francia/declara/toros/patrimonio/cultural/inmaterial/elpepucul/20110422elpepucul_5/Tes).

La noticia no puede ser más gratificante para quienes concebimos la fiesta de los toros como un evento artístico que hunde sus raíces en la idiosincrasia de los pueblos de influencia latina, particularmente ibera, ya sea en Europa, América, África o Asia. En algunos de los países de dichos continentes ha venido siendo cercada por la corriente “civilizadora” (tan solo en América Latina, se ha disminuido, al punto de la extinción práctica, en Uruguay, Chile, Brasil, Bolivia y Panamá, entre otros).

Esta es una de las piedras que refiere el título de esta entrada (juzgue el lector si se trata de la negra o de la blanca). 


La otra es la próxima votación del referendo en Ecuador, convocado por el gobierno de Rafael Correa, que llama a los ciudadanos de este país hermano a pronunciarse sobre temas tan disímiles como la reestructuración del sistema judicial, la creación de un consejo de regulación a los medios de comunicación, la caducidad de la detención preventiva, así como la limitación de las inversiones de banqueros privados y medios de comunicación en sus ámbitos económicos. 

En medio de este conjunto de medidas, se incluye la prohibición de los juegos de azar y la de los espectáculos en los que se maten animales por diversión, como es el caso de las corridas de toros.

Más allá de la parcializada manera de presentar el asunto (eso de “espectáculos en los que se maten animales por diversión”), lo que sorprende es la inverosímil variedad de asuntos que se votarán en este referendo. 

¿Qué tiene que ver la reestructuración del sistema judicial ecuatoriano con las corridas de toros? ¿Y qué relación hay entre ellas con las inversiones de los banqueros ecuatorianos en X o Y plano del vecino país?

De París a Quito; de la piedra negra a la piedra blanca; de la tolerancia al populismo.

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