sábado, 4 de junio de 2011

Diez minutos mágicos

« La ruta del toro » es una excelente iniciativa liderada por el banderillero en retiro Juan Carlos González, que cada tanto invita a visitar una ganadería de bravo. Los asistentes pueden recorrer la casa principal, ver a los toros en el campo, asistir a una tienta de hembras, conversar con el ganadero y compartir con los toreros invitados.
Preparando la tienta en "Pino Montano"
(Foto: JCMC)
Este sábado éramos casi 50 los visitantes de “Pino Montano”, una de las fincas de la ganadería de “Vistahermosa”, propiedad de don Antonio García. El ganadero presidió la tienta desde su “burladero oculto” frente al “tendido” de los visitantes. Tentaron Pepe Manrique y Juan Solanilla, quienes permitieron la participación del hijo de Pepe y del joven novillero Julián Botero.
De la tienta y la conversación posterior, cabe resaltar la fijeza noble y brava de esta sangre Santacoloma. La primera erala se creció ante el brazo poderoso de un curtido Pepe Manrique quien, con su “¡Enhorabuena!”, felicitó al ganadero por el comportamiento serio y repetido de esta No. 202.
Otro aspecto importante de esta tarde fue la transmisión que tuvieron las vacas. Fue una emoción decantada. Vimos palpitar la bravura animal que se fue haciendo más pura y transparente, gracias al mando consentido del temple humano.
Vino entonces lo memorable. Se depuró la concurrencia, pues por fortuna parte de los visitantes optaron por conversar y libar en la planta baja. En ese momento, la plaza de tientas de Vistahermosa recuperó su personalidad silenciosa e imponente.
La erala se arranca (Foto: JCMC)
-¡Ja! ¡Vaca! ¡Ja!
Este grito del picador quedó grabado en la peña circundante, repetido por un eco cadencioso. La No. 133, muy bizca del izquierdo, se arrancó al llamado impecablemente la primera vez; y luego lo hizo tres veces más, con puyas serias y entendidas en su distancia tanto como en su medida. Los asistentes lo reconocieron: “¡Buena, picador!”.
Solanilla, vaca y ganadero (Foto: JCMC)
Ante la calidad de la vaca, Solanilla sólo podía corresponder. Literalmente ensimismado, desmayó el brazo y endulzó la muñeca. Y la fría y noble y brava embestida de la No. 133 se fue haciendo neblina sobre la arena de la plaza. La honda sinceridad del torero comulgó con la embestida transparente del animal.
Luego comprendí que habíamos visto la magia durante diez minutos el sábado 21 de mayo de 2011.

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