martes, 19 de julio de 2011

Tarde de decepciones

Volví a Sogamoso (Boyacá) este sábado 16 de julio, pues el año pasado la Feria del Sol y del Acero me había dejado un muy buen sabor de boca. Y dado que éste es el día de la virgen del Carmen, sin duda la fiesta religiosa más popular de Colombia, las cosas prometían color y emoción.
Monumento a Pepe Cáceres,
en la plaza de Sogamoso (JCMC)
Al llegar, se ratificaba la intuición: la plaza de toros “La Pradera”, engalanada de banderas, se destacaba bajo un sol radiante. Se auguraba una interesante tarde de toros, ya la ganadería de Ernesto Gutiérrez Arango tiene nombre bien ganado; la terna mixta presagiaba emoción: Emilio de Justo, de Cáceres, España; Juan Solanilla, promesa bogotana; y Andrés Chica, rejoneador joven y de familia taurina. Confieso que mi interés estaba en los toros de Gutiérrez y en la presentación de Solanilla, a quien he seguido durante más de un año, desde que tomó la alternativa.
Lo cierto es que no he podido quedar más decepcionado gracias a los desaciertos que he visto. El primero fue mi culpa: compré barrera de sombra, cuando me gusta más el tendido de sol. Corroboré lo que ya sabía: sea en plazas de primera, de segunda o de tercera, en sombra se sientan, sobre todo en los tendidos bajos, los “dueños” de la fiesta, los sabihondos que se saludan “muy toreramente”, pero que están allí para que otros los miren o para hablar de negocios o de política, que viene a ser lo mismo.
El segundo desacierto estuvo en que la plaza ya no está administrada por la Corporación Taurina de Bogotá, sino por una administración local. En principio, esto no tiene nada de malo. Pero sí lo tiene cuando asisto, perplejo, al hecho de que la corrida demore una hora en iniciarse, cosa que nadie se tomó la molestia de avisar. La razón: había que esperar a que terminara el partido de fútbol entre Colombia y Perú por los cuartos de final de la Copa América. Muy poco público entró después de finalizado el partido, que Colombia perdió 2 a 0, y puedo apostar a que muy poco más habría entrado si Colombia hubiera ganado.
El tercero no es un desacierto en sí mismo, sino más bien una infeliz coincidencia. A mi lado se sentó un “delfín” político regional, de no más de 25 años, acompañado por su muy atractiva novia, valga la verdad, y de otros amigos. Al saludar a la “gente del toro”, lo que más salió de su boca fue la palabra votos, necesarios para la elección de asambleas y concejos municipales prevista para octubre próximo. Lo otro fue su insistencia al comunicar que ya ha logrado él (y su padre, me enteraré luego, que es quien tiene “la sartén por el mango” en Duitama, ciudad próxima a Sogamoso) la presencia de Pablo Hermoso de Mendoza en la feria de Duitama en enero de 2012.
Luego del paseíllo, presidido por una “amazona” cincuentona que no tenía la más remota  idea de montar a caballo, las cuadrillas se desparramaron para dejar sus capotes de paseo en las barreras. Repentinamente, un subalterno se acercó a mi “delfín” político para decirle: “Que no se note la ‘rosca’”, y le entregó el capote de paseo. El delfín estaba dichoso, pues no solamente tiene una novia atractiva y le han dado el capote de paseo para adornar su barrera, sino que además se le acercan todos a saludarlo: subalternos, matadores de civil que están en el callejón, empresarios de toreros, periodistas que le envían saludos afectuosos a su padre de él, el político regional. Y el delfín comparte que se lanzará a la asamblea de la cuidad por el partido de gobierno y que pronto se reunirá con el ex­-presidente que intenta seguir gobernando para que lo avale.
Paseíllo (DRRG)
Pero vayamos a la corrida.
Emilio de Justo no tuvo tiempo de parar a “Astrolabio” (No. 71, de 530 K), un negro imponente y bien hecho, astigordo y astinegro, pues el toro no más entró a la plaza saltó al callejón por el burladero dos, para el temeroso desconcierto de todos. Pasado el percance, “Astrolabio” mostró una embestida incierta, revolviéndose por el pitón izquierdo con cierto peligro y tumbando al picador suplente, Ricardo Sarmiento, en una arrancada súbita y poderosa. Tras un segundo tercio de trámite y algo dubitativo, el toro mostró recorrido y peligro, sobre todo por el pitón izquierdo. De Justo le dio dos derechazos mandones y largos, antes de pinchar soltando, para luego dejar una estocada entera, delantera y algo caída, que produjo hemorragia. Recibió aplausos. 
De Justo por derecha (DRRG)
En su segundo (“Contratista”, de 452 K, un negro cornidelantero y cariavacado), el español aprovechó la salida alegre del toro y dio seis verónicas cadenciosas. Llevó el toro al caballo por chicuelinas ceñidas y lentas. “Contratista”, pese a no recargar plenamente, recibió una vara en muy buen sitio. Pese a las molestias del viento, el español dio cuatro derechazos de factura, de los que se destaca el cuarto, hondo y desmayado, alargando mucho el brazo. El toro conservaba su alegría y su muy largo recorrido. Por la izquierda, los naturales también tuvieron preparación: la muleta adelante, la suerte cargada y el brazo relajado. Para la siguiente tanda por derecha, el toro manifestó cansancio, aunque de Justo siguió citando de frente y al final de la tanda dio un pase de la firma muy interesante. Dada la alegría del toro, algunos espectadores (alegres también, de seguro por la influencia del alcohol) pidieron el indulto y el matador cayó en la trampa, dando pases de floritura del todo innecesarios y que sin duda lo desconcentraron de la lidia. Entró a matar y dejó una estocada tendidísima, para luego descabellar en forma fulminante, justo cuando sonaba el primer aviso.
“Lucifer” (un negro cornicorto de 483 K), el primero del lote de Juan Solanilla, sirvió para que demostrara su técnica, doblándose al iniciar la faena, luego de una vara larga en buen sitio, y cruzándose para forzar la embestida. Estuvo garboso, adelantando el engaño y preparando bien la suerte, pero no tuvo temple. Dejó para el recuerdo un natural técnico y tres manoletinas decentes. Mató de estocada entera en buen sitio y recibió una oreja.
Solanilla prepara la suerte (DRRG)
El quinto de la tarde fue “Marqués” (485 K, negro, cornidelantero y bien armado). Solanilla lo paró con tres lances rodilla en tierra y una revolera, para luego llevarlo al caballo por cacerinas. Se gusta el bogotano con el capote, es evidente. “Marqués” cumplió en el caballo y, luego de un segundo tercio de trámite, Solanilla inició la faena con tres derechazos de rodillas y uno rodilla en tierra. Tuvo dudas al encontrarle las distancias al toro y eso deslució la faena, pues la convirtió en pases desligados. Nuevamente, lo vimos con falta de temple y un poco lejos del toro al momento del encuentro. Entró a matar, pinchó soltando y luego dejó tres cuartos de espada en muy buen sitio que no surtieron efecto. Tras cuatro descabellos algo desesperados debido a un primer aviso, soportó el silencio del público.
Andrés Chica
frente al toro (DRRG)
El joven rejoneador Andrés Chica, vestido a la portuguesa, mostró disposición y técnica algo apresurada en su primero, un negro cornidelantero cuyos datos se me escaparon. Paró al toro decentemente con temple a la grupa y dejó un primer rejón de castigo a mansalva, pues el toro estaba distraído. El segundo estuvo mejor, pues ejecutó la suerte al estribo y el toro persiguió con poca codicia pero con recorrido. Tras dos banderillas largas aceptables, estuvo muy bien en las dos siguientes, al violín. En las cortas, lo más destacado estuvo en la segunda, cuando se apretó mucho al momento de la suerte. Pinchó dos veces y dejó una estocada trasera y contraria. Algunas palmas. Con su segundo, “Aparcero”, de 478 K, estuvo dubitativo ante los arreones de manso que dio el toro al inicio de la faena. En el resto de la lidia, Chica estuvo decoroso.
Más allá de lo descrito, esta primera tarde en Sogamoso me hizo añorar lo que vi el año pasado. Siendo un poco injusto con los protagonistas, creo que lo mejor estuvo en la banda de música, compuesta por niños y jóvenes que lo hicieron muy bien.

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