domingo, 14 de agosto de 2011

Tres adolescentes con ganas

Este sábado 13 de agosto volvimos a la Santamaría, en el marco del Festival de Verano de Bogotá, para ver una novillada sin picadores de la ganadería de Veragua, que mostró cosas interesantes y también notables debilidades, en lo que atañe a la fuerza de remos y en la calidad de la embestida de algunos ejemplares.

Otra vez me impactó la cantidad de público (tres cuartos de plaza) y la variedad de gente en los tendidos. A mi alrededor, siete extranjeros con pantalón de media caña y cámaras digitales, fogosos y deslumbrados, aunque se fueron a mitad del festejo; a mi derecha, tres ancianos de humilde condición, sabedores del mundo del toro; detrás, otro hombre humilde de mediana edad, de comentarios serios; adelante, un hombre maduro, escribiendo sus notas en una libreta añeja; a mi izquierda, otro hombre cincuentón, de certeros comentarios. En fin: estos festejos gratuitos demuestran con creces que hay afición taurina en Bogotá, y es afición de calidad.

Asisten también todas las peñas taurinas, las de “solera”, y se saludan a voz en cuello antes de la corrida. Un compromiso cierto de los amantes de la fiesta.

Vimos hoy a tres adolescentes con ganas de ser toreros.

Derechazo de Juan de Castilla (JCMC)
Juan de Castilla, de Medellín, enfundado en celeste y oro, mostró condiciones con su lote. Su primero (No. 320, 332K) fue “Rondadador”, castaño, capirote, bocinero, cornidelantero, flaco y berreón. Tuvo temple en el capote y hondura en la muleta. “Rondadador” fue a media altura y con escasa transmisión. Luego de pinchar sin soltar, dejó una entera, caída y algo delantera. Le dieron una oreja de regalo y el público, excesivamente agradecido, aplaudió al novillo. En su segundo (“Greco”, No. 297, 338K, negro cornidelantero, bonito de lámina) dio dos largas cambiadas y mostró de nuevo temple con el capote en la tanda de verónicas. Después de que el novillo se metiera por el izquierdo del burladero dos y saliera por el derecho, Juan de Castilla le arrancó a varios muletazos con clase, pero entró a matar sin convicción y dejó un pinchazo hondo, soltando. Fue a descabellar y demostró falta de fuerza. Tras cuatro intentos, el novillo dobló, más por cansancio que por certeza del novillero.

Julián Mateo Jaramillo (triunfador hace ocho días), repitió traje y se ganó a “Troyano” (No. 244, 348K), un jabonero precioso de lámina y de salida alegre. Fue noble, galopó con clase en el capote y permitió tres buenas verónicas. Se arrancó de largo en la muleta, y por derecha Julián Mateo nos dejó un recuerdo decoroso, para luego señalar calidad por naturales, sobre todo el cuarto, hondo y serio. Se volcó y dejó una estocada trasera, entera y sin muerte. Al final, lo tronó en el descabello. Recibió una merecida oreja y el novillo una vuelta al ruedo, acaso excesiva. “Espumoso” (No. 310, 329K, castaño berrendo, badanudo, cornidelantero y bocinero), se derrumbó dos veces y pareció encalambrado de los remos traseros. El novillero citó con temple pero el recorrido del novillo fue tan anómalo que deslució las suertes. Con la cabeza a media altura, “Espumoso” fue feo de recorrido, por su falta de fuerza, aunque Julián Mateo se esforzó, sobre todo por naturales, bastante compuestos y a media altura, dada la condición de “Espumoso”. Volvió a volcarse sobre el novillo con exceso de técnica y dejó una entera exageradamente trasera. El novillo dobló, creo que por problemas de remos. El novillero recibió aplausos y el novillo pitos.

Verónica de Franco Salcedo (JCMC)
Franco Salcedo, de obispo y oro, estuvo decoroso con “Navegante” (No. 318, 287K, castaño, alto y cornidelantero). “Navegante” fue también flojo de remos y se derrumbó en más de una ocasión, mostrando complicaciones ante las que el novillero de Cali estuvo compuesto por naturales. Dejó un estoconazo algo caído que produjo hemorragia, pero que derrumbó al novillo sin puntilla. Recibió silencio. Luego, recibió a porta gayola a “Cortapelo” (No. 302, 339K), otro bonito jabonero cornidelantero que le permitió una buena tanda de verónicas. “Cortapelo” fue alegre, fijo en banderillas y con galope sincero. Sobresaliente fue la brega a una mano de Ricardo Santana para llevar al novillo al burladero dos, para que el novillero arrancara la faena citando de largo y de rodillas. El novillo atento, noble y con casta, colaboró mucho en la muleta, tanto por derecha como por izquierda. De repente, por un exceso de confianza de Franco Salcedo, el novillo se revolvió al final de un pase natural y engarzó al novillero por la chaquetilla, rompiéndole el fajín, lo levantó por los aires y ya en el suelo estuvo a punto de engarzarlo. A partir de ahí, “Cortapelo” desarrolló sentido y en dos ocasiones se fue hacia Franco Salcedo con franco peligro, hasta que Santana le llevó el estoque a Salcedo para que entrara a matar, cosa que hizo, dejando una entera en buen sitio que le valió la oreja.

Este Festival de Verano brinda oportunidades a los jóvenes con ansias de ser toreros de foguearse en una plaza de primera, con un público entendido. En buena hora.

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