jueves, 29 de diciembre de 2011

Dos toros dignos de mención



Hubo dos toros dignos de mención en la segunda corrida de abono ayer en Cañaveralejo. Dos toros de Juan Bernardo Caicedo que, como ya es usual, presenta encierros serios y variados de pinta: un castaño ojo de perdiz, dos jaboneros sucios y tres negros. Todos con trapío y algunos con complicaciones.

Luque por derecha (DRRG)
A Daniel Luque no le correspondió ninguno de los toros buenos, pero en cambio nos regaló dos estocadas de perfecta concepción y gran efectividad. A “Tigre” (504 K) le dio una lidia algo desangelada pero seria, dadas sus complicaciones, y lo mató de un estoconazo en toda la cruz. Y con “Bordado” (468 K, el único listón de la tarde), que se colaba por el pitón derecho, compuso dos verónicas aisladas y luego le arrancó seis derechazos y tres naturales de mérito, aguantando con firmeza. Entró a matar en el centro del ruedo y dejó un pinchazo y luego una entera ligeramente caída pero fulminante.

El manizalita Santiago Naranjo, si se me permite la comparación, tiene gestos de doctor en tauromaquia cuando apenas va en su año de internado. Y eso me desagrada, pues le infunde una seguridad excesiva, que no se confirma con sus actuaciones. Se destacaron sus tres chicuelinas muy ceñidas en el quite a “Rondeño”, el jabonero cornivuelto de 514 K. Con la muleta, muy poco de realidad y mucho de gesto. Oyó un aviso tras dos pinchazos, media estocada saliéndose de la suerte y seis descabellos.

Luego le correspondió “Espía”, (No. 222, de 510 K, negro cornidelantero) el primero de los Juan Bernardos que mencioné al inicio de estos párrafos. Intentó lucirse con la capa con una larga cambiada y perdió el engaño. Y luego dio unos lances trompicados, pero con ademanes de un Rafael de Paula. “Espía” fue dos veces al caballo, una al del picador principal (que le dio tres veces) y otra más al que cuidaba la puerta. Fue un toro fuerte y franco, con un recorrido de crucero, galopando siempre, fijo y noble en la embestida. Se daba solo los pases y solo se cortó la oreja, luego de una buena estocada de Naranjo. Fue aplaudido en el arrastre.

Hermoso saluda a la Presidencia (DRRG)
Los espectadores caleños tuvieron el gusto de ver a Pablo Hermoso de Mendoza, casi tan bien como estuvo en Bogotá el año pasado, en parte gracias a “Elegido”, ese gran jabonero sucio de 440 K que fue alegre en el galope y muy fijo en su codicia constante, ganoso de los caballos. El rejoneador dio un concierto de temple en los dos rejones de castigo y luego una lección magistral de aguante en las banderillas largas. Difícil de olvidar, como también la muerte de bravo de “Elegido” en los medios, negándose a doblar porque se lo dictaba su sangre brava. Justas las dos orejas y más aún la vuelta al ruedo al toro.
La mano en primer plano aprueba la faena de Hermoso (DRRG)

Otra cosa fue “Lanudo” (466 K, negro cornidelantero, serio de presentación): sin emoción por sus poca casta, pero que recibió una lidia inteligente y sencilla, para luego morir tras un intento. La tarde terminó con una oreja para Hermoso de Mendoza, quizás demasiado, y con un gusto por ver toros en la plaza. 

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