domingo, 1 de enero de 2012

¡Alzate, Hermoso, cinco orejas y un rabo!


Memorable la tarde de fin de año en Cali. Los toros de Ernesto González Caicedo cumplieron con creces. Y los matadores Pablo Hermoso de Mendoza, José Fernando Alzate y Arturo Saldívar estuvieron a la altura. En total, cinco orejas, un rabo y un indulto de feria tropical. Pese a este exceso, una tarde para el recuerdo, definitivamente.

El toro se derrumba (DRRG)
Alzate prepara la muerte (DRRG)
Estuvo muy bien José Fernando Alzate, con apenas un año de alternativa. “Opita” (492 K), negro cornivuelto y astifino, permitió cinco verónicas decentes. Rafael Torres le dio una vara mínima y el toro no recargó en el caballo. Muy bien estuvieron con las banderillas Jhon Jairo Suaza y Raúl Morales, componiendo la suerte y clavando en lo alto, lo que les valió el saludo. El toro tuvo un comportamiento muy interesante, quizá falto de fuerza y por ende de transmisión, pero noble y bueno en la embestida. Alzate concentró la faena por la derecha, sin duda por lo claro de la embestida de “Opita” por ese pitón. Lo más destacado, sin duda, fue el estoconazo fulminante que partió al toro en dos. No conté el tiempo, pero puedo apostar que el toro duró menos de cinco segundos en pie, para derrumbarse, demolido por el poder del espadazo, que en sí mismo valía las dos orejas.

Quizás mejor fue “Calentano” (518 K), un negro cornidelantero con presencia y cuajo. Bellísimo de porte en el ruedo caleño. Inició Alzate la faena de rodillas en el centro, algo que parece agradar mucho al aficionado de esta plaza. Poco después dio cuatro derechazos sin enmendar la posición de los pies, lo que fue posible por la calidad del toro, galopando en el recorrido y embistiendo con franqueza, pronto al toque de la muleta y bajando la cabeza sin esfuerzo. Duró poco, sin embargo, y otra vez se lució Alzate con la espada: tras un pinchazo sin soltar, dejó una media al encuentro, tan efectiva como la entera a su primero. Y dio la vuelta al ruedo con la justa oreja concedida.

Chicuelina de Saldívar (DRRG)
Arturo Saldívar dejó buena imagen esta tarde, pese a que le correspondió lo peor del encierro. “Leoncito” (458 K) hizo extraños desde el mismo encuentro con el capote. Escaso de fuerza e incierto de embestida, se arrancó de largo al caballo de Luis Viloria, del que recibió una vara mínima que no soportó y salió rebrincando. En la muleta, fue evidente el peligro. “Leoncito” se recostaba por el pitón derecho y se revolvía muy pronto, buscando los pies del matador en más de una ocasión. Saldívar tuvo pundonor y valentía ante los arranques intempestivos del toro, que recibió pitos en el arrastre.

Muy parecido el asunto con “Pitillero” (516 K), que saltó al callejón luego de una larga cambiada. Inteligente Saldívar para pararlo con tres verónicas mandonas. Y luego el garbo y la compostura del mexicano en la primera tanda de muleta. Pero poco más pudo hacer ante un toro descastado y pobre, que se rajó sin vergüenza. La vergüenza torera la tuvo Saldívar, a quien aplaudimos por sus ganas y sus maneras. Ya tendremos oportunidad de verlo en Bogotá.

Hermoso prepara la suerte (DRRG)
Y casi como en Bogotá hace poco menos que un año estuvo Pablo Hermoso de Mendoza ayer en la Cañaveralejo. El tercero del encierro (“Cedeño”, de 474 K), distraído y con embestidas por arreones de manso, fue dominado por el temple de Tiziano en las banderillas largas y de seguro se deslumbró con la cercanía de Dalí en la cuarta larga, inverosímil. Infortunadamente, Hermoso de Mendoza mató con un rejón excesivamente trasero y contrario.

"Chenel" en movimiento (DRRG)
Se fue la última tarde de 2011 con un Pablo Hermoso deslumbrante y un caballo torero colosal (“Chenel”), para rematar con una decisión desconcertante del palco presidencial: el indulto de “Tabacoso” (No. 86, de 494 K, cárdeno, meano, axiblanco y cornidelantero). Como dice don Guillermo Rodríguez Muñoz en su columna del portal “Tendido7”, de Caracol Radio, no se explica el indulto por la sencilla razón de que el toro no fue medido en varas, por lo que es imposible juzgar su condición de bravo. Pero el público pedía el indulto y la presidencia debió pensar algo así como “Al fin y al cabo, ¡estamos en feria, qué caray!”, y exhibió el pañuelo amarillo.

Creo que Hermoso de Mendoza merecía el rabo, de haber matado bien a este excelente toro de don Ernesto González Caicedo. Una faena completa y genial, iniciando con “Estella” para los rejones de castigo, ante un toro alegre y con ganas. Y luego vino esa pintura de toreo con “Chenel”, para las banderillas largas: un toreo lento, templado, profundo y sorprendente, cuando el caballo cambiaba de recorrido, a manera de recorte, en las propias astas de este toro bravo. El jinete premió a su caballo con un abrazo desde la silla, emocionado por la estética que brotaba a chorros en el ruedo. Vinieron otros dos palos largos con “Ícaro” y luego los cortos con “Pirata”, para rematar con dos rejones de la rosa para que el público se desbordara de alegría, batiendo los pañuelos.

En estas tierras hay un término para calificar actitudes como la presidencial: manirroto. Pero esto no empaña demasiado una excelente tarde de toros como la de fin de año en la capital del Valle del Cauca. Olé.

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