domingo, 29 de enero de 2012

Lánguida despedida de Pablo Hermoso en Bogotá



Lánguida resultó la tarde de despedida de Pablo Hermoso de Mendoza de los ruedos colombianos. Se corrieron toros de la ganadería de don Juan Bernardo Caicedo, cuyo desempeño dejó bastante que desear.

El bogotano Ramsés borró con la espada una decorosa actuación con su primero (“El cacique”, 455K, jabonero sucio, cornidelantero, feo de cuerna y de presentación), que fue irregular en su comportamiento y que, pese a ir con prontitud a los engaños, lo hizo siempre sin transmisión, cabeceando en ocasiones y encogiéndose a la mitad del viaje. Hizo una faena de la que se destacan algunos derechazos elegantes. Pinchó soltando, luego dejó otros cuatro y finalmente una estocada entera. Algunos pitos y un aviso.

El cuarto toro de la tarde fue sin duda el único que valió la pena ver hoy en el ruedo. “Malbec” (No. 256, 496 K, negro azabache cornidelantero y listón) se empleó bien en la vara de Ricardo Sarmiento. Ramsés plantó una faena templada por derecha ante un toro fijo y con recorrido, noble y bravo. En la cuarta tanda dejó tres naturales muy profundos y después una tanda por derecha yendo al pitón contrario, arrimándose mucho, lo cual fue indudablemente lo mejor de la faena. Mató de estocada entera ligeramente caída, recibió una oreja y el toro aplausos en el arrastre.

La vara de Luis Viloria (DRRG)
El español Daniel Luque se llevó lo peor del encierro y algún sector del público se metió innecesariamente con él. “Gavilán” fue un jabonero cornidelantero tardo y falto de fuerzas. Luque lo paró con cinco verónicas de buena figura, dos chicuelinas y una media más que decorosa. Luis Viloria puso una excelente vara, recibiendo al toro y puyándolo en excelente sitio. Abraham Neiro y Ricardo Santana pusieron pares como manda la norma y debieron desmonterarse en el tercio. En la faena, Luque mostró técnica por derecha, arrancándole los pases al toro, y mucho aguante por izquierda. Pinchó sin soltar para luego dejar un estoconazo un pelín caído y trasero, pero efectivo. Escuchó el silencio y el toro los pitos en el arrastre.

“General” fue un castaño oscuro, listón y cornidelantero de 450 K, que calamocheaba y echaba las manos por delante, sobre todo por el pitón derecho. Luque le arrancó seis verónicas rabiosas cuando ya había sonado el clarín para la entrada de los picadores. Luego dibujó otras tres verónicas en el quite. Se lució nuevamente Ricardo Santana en un par de banderillas de enorme aguante. Debió emplearse Luque con valor y técnica, para trazar dos derechazos de mucho interés ante un toro que dio muestras de irse a tablas. Dejó media estocada caída y perpendicular, para despachar al toro al segundo descabello.
Pablo Hermoso de Mendoza recibió a “Leguleyo” (castaño albardado, listón y corniveleto) con “Unamuno”, un caballo pesado pero de gráciles movimientos con el que clavó el único rejón de castigo. Vino luego “Van Gogh” para hacer el tierra a tierra y dejar una banderilla larga algo caída y una segunda aguantando mucho. Después vimos a “Ícaro”, ese caballo ganoso que torea de frente, con el que dejó otra larga de enorme exposición. “Leguleyo” fue fijo pero no persiguió, por lo que Hermoso de Mendoza debió acercarse mucho con el caballo para clavar la última larga. Al salir de la suerte, el toro se quebró la mano izquierda y debió ser apuntillado en el ruedo.

Hermoso de Mendoza preparándose
con "Unamuno"
Finalizó la tarde con “Vagabundo” (castaño requemado y listón de 445 K). “Unamuno” toreó para que Hermoso dejara un primer rejón de castigo del que salió el toro doliéndose. En el segundo persiguió parcialmente. Salió entonces ese monumento de toreo nervioso, personalísimo encarnado en “Chenel”, con el que clavó una primera banderilla larga al quiebro para luego deleitar a los tendidos con ese toreo templado en el tercio que luego se recorta en dirección contraria. Luego, muy en corto, citó para clavar una segunda banderilla larga y emocionante. Con “Dalí” pudimos ver otra banderilla larga, rematada por la cabriola del caballo en la cara del toro. Cerró su actuación con “Pirata”, ese caballo tordo en fase blanca de toreo macizo, poderoso, con la que puso las tres banderillas cortas y luego un par corto a dos manos pegado a las tablas. Entró a matar y dejó un rejón trasero que el mismo Hermoso retiró para luego dejar uno en mejor sitio. Recibió una oreja y fue despedido por el público que ya espera su regreso el año entrante. 

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