Estuvieron Pepe Manrique y
Alejandro Talavante, con altibajos. Estuvieron también los toros de Ernesto
Gutiérrez, decorosos, bien presentados, unos más y otros menos bravos. Pero
esta última tarde de la temporada taurina 2012 en Bogotá, que a las tres era
plomiza y ceñuda pero para las cinco era de un azul primaveral, si aquello
existiera por estos pagos, estuvo a punto de la cumbre Julián López, El Juli.
Pepe Manrique mostró con su
primero (“Luchador”, de 507 K, negro azabache, alto, largo y veleto) ese toreo suyo
curtido y recio. Aprovechó las bondades del toro, sobre todo a media altura,
para matar saliéndose de la suerte y recibir, sin embargo, una oreja. A su
segundo (“Carbonero”, de 486 K, flojo de manos) lo aguantó por derecha y lo
atravesó al primer intento, para luego recibirlo y después fracasar en multitud
de descabellos desagradables. Escuchó los tres avisos.
Volvió Alejandro Talavante luego
de cinco años y se lo vio incómodo en la Santamaría. Con su primero (“Sembrador”,
cárdeno bragado, cornidelantero y cornicorto, de cuello ínfimo) tuvo aguante
por derecha y regaló un natural plausible, dada la embestida irregular de “Sembrador”.
Y en su segundo (“Madremonte”, negro cornidelantero de 540 K) pudo concebir un
derechazo hondo y dos naturales serios, para terminar con estocada entera y
tres descabellos.
| El de pecho de El Juli (Foto: Camilo Arango) |
| Chicuelina de El Juli (Foto: Camilo Arango) |
Pero, sobre todo, vuelvo a
decirlo, esta tarde estuvo Julián López, El
Juli, en Bogotá. “Concertista” (negro corniabierto, casi playero de 498 K)
estuvo primero abanto con su gorda estampa en el ruedo. El Juli comenzó a enamorarlo con tres verónicas lentas, de
galanteo. Luego de una vara buena y breve, le coqueteó con tres chicuelinas
mandonas y dos medias promeseras. Y en la tercera cita, la definitiva, fue
lento en la primera tanda, almibarada. “Concertista” iba bien al engaño, pero
como las damas esquivas, estaba distraído y sin transmitir demasiada emoción.
Para la tercera tanda el toro ya no cabía de amor, siguiendo al torero por todo
el ruedo cada vez que él le daba un respiro. Y así, amorosamente, lo trató El Juli con seis derechazos tipo adagio,
con cinco naturales tipo andante ma non tropo, para luego pintar dos redondos
por ambos pitones. Lamentablemente, pinchó sin soltar y luego dejó una entera
traserísima. Le dieron una oreja.
| Derechazo de El Juli (Foto: Camilo Arango) |
De su segundo me gustaría
resaltar tres manoletinas con vuelo, de esas que casi nunca se ven por estas
tierras, y dos derechazos que fueron redondos profundos y con mando. La plaza
cantaba “¡Torero! ¡Torero!”
Buen remate el de esta temporada
2012 en Bogotá.
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