domingo, 12 de febrero de 2012

Orejas para Fandiño y Solanilla en Bogotá



Precedida de aguacero, la corrida de hoy en Bogotá inició media hora más tarde, con un ruedo feo pues debió remacharse con bultos de arena oscura para tapar los pozos de agua que había, pese al recubrimiento plástico. Decepcionaron los toros de Santa Bárbara, de don Carlos Barbero, lindos de presentación pero escasos de casta y de juego.

Iván Fandiño confirma su alternativa en Bogotá
(Foto: Daniel Londoño)
Iván Fandiño confirmó su alternativa, con el padrinazgo de Diego Urdiales y Juan Solanilla de testigo. Estuvo muy bien con su primero, aunque todo se fue al traste con la espada. “Traje roto” (negro astracanado, cornidelantero y astinegro de 470 K), aplaudido en la salida, estuvo huidizo en el capote, pero peleó bien en varas. Inició Fandiño con estatuarios con un toro pronto que metió bien la cabeza. Una faena ceñida y mandona por derecha, embarcando bien al toro en el viaje. Su tanda de naturales fue honda y ceñida. Remató con una tanda de seis manoletinas. Todo auguraba el triunfo, pero Fandiño dejó media y se apresuró a descabellar, fallando en cinco ocasiones. Escuchó un aviso. El toro fue aplaudido y el confirmante saludó desde el tercio.
Derechazo de Fandiño a su primero (Foto: D. Londoño)


Su segundo no tuvo sino presencia. “Dicharachero” (524 K) era negro azabache, enmorrillado y cornidelantero. Vimos cinco verónicas con cuajo y un remate a una mano, elegante y serio. Una vara traserísima de Clovis Velásquez contribuyó muy poco y Fandiño decidió irse por doblones de castigo ante un toro que daba cabezadas y se revolvía muy pronto. El pitón izquierdo era infame, así que no tuvo más que arrancarle tres derechazos y aguantarle otros tres. Mató de entera fulminante y saludó desde el tercio.

Decidió regalar un toro el matador vasco y el poco ortodoxo gesto fue bien recibido por el público. Este chorreado largo, listón y bien armado, de 500 K, fue alegre en su embestida, comparado con el resto del encierro. Aunque rebrincaba al encuentro, Fandiño tuvo otra vez mando en cinco derechazos largos, antes de que el toro huyera y él tuviera que arrancarle otros tres, persiguiéndolo hasta las tablas, donde desarrolló el resto de la faena. Mató de entera algo caída y recibió una oreja.

Desconocido estuvo Diego Urdiales con el segundo de la tarde, que fue el único de su lote que se dejaba algo. “Ilusión”, de 534 K, un castaño albardado, ojo de perdiz, enmorrillado, chorreado en verdugo, fue aplaudido en la salida y peleó bien en varas. Antes, el toro metió bien la cara en cuatro verónicas bajas. Inició Urdiales doblándose en este toro que galopaba y era pronto al cite. Sin embargo, "Ilusión" se cansó en la segunda tanda y varió drásticamente su comportamiento, volviéndose complicado. Y Urdiales también cambió intempestivamente. Lo vimos sin sitio y sin temple en la faena. Mató de media algo perpendicular y luego estuvo terrible con el estoque de descabello, intentándolo en nueve ocasiones antes de acertar. Escuchó dos avisos y la bronca del público.

El cuarto de la tarde fue “Rabioso”, de 469 K, castaño, bocinero, botinero, ojo de perdiz y bien armado. Muy difícil la embestida del toro, con la cara alta, incierto y con peligro. Mató de entera en buen sitio. El toro recibió pitos y el torero silencio.

Juan Solanilla por chicuelinas al paso
(Foto: D. Londoño)
Muy bien estuvo Juan Solanilla con su primero (“Artillero”, de 554 K, castaño bocinero, albardado y cornivuelto). Dejó cuatro verónicas preciosas y luego tres chicuelinas al paso para llevar al toro al caballo de Rafael Torres, que pegó una vara mínima. Bien estuvieron James Peña y José Ignacio Páez con las banderillas, e impecable Ricardo Santana en la brega. Solanilla se fue al centro y citó de largo, para dejar tres estatuarios muy ceñidos. Al galope, el toro se fue hacia el engaño que por derecha plantó el bogotano, dejando una tanta larga y seria. En la cuarta tanda el toro se fue a tablas y allá fue a buscarlo Solanilla para dejar otros cuatro derechazos compuestos y un muy buen pase de pecho. Luego plasmó tres naturales briosos y cuatro derechazos de remate, antes de los pases de castigo, para volcarse y dejar un estoconazo ligeramente caído. Recibió una merecida oreja.

“Ingenioso” (470 K, carbonero) fue el segundo de su lote, con el que Solanilla estuvo decente, tanto por derecha como por izquierda, aunque demasiado encima del toro, que le dio un golpe seco en el glúteo, antes de entrar a matar y dejar tres cuartos de espada perpendicular. Mató al cuarto intento de descabello y aun así lo aplaudieron los tendidos.

Fría tarde en Bogotá, y apenas cálida en lo taurino. 

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