jueves, 27 de diciembre de 2012

Lo sagrado y lo profano


Como en otras ciudades taurinas, en Cali se lleva a cabo un festival nocturno en honor de la virgen Macarena. Esta noche se repartieron velas y faroles de cartón que se prendieron a las siete de la noche, cuando se apagaron las luces de la plaza y apareció la figura de la virgen en andas de los toreros vestidos de corto, mientras un tenor entonaba el Ave María.
Al finalizar la vuelta al ruedo se detuvo la procesión y el sacerdote a cargo de la ceremonia pidió acompañarlo en la Oración por la Paz de san Francisco de Asís. Recitada la oración del defensor de los animales, ¡a los toros!
Derechazo de Antonio Ferrera. Foto: DR Reina
Antonio Ferrera sembró la alegría en los tendidos con el primero de Fuentelapeña, “Marañal” (492 K, negro cornicorto y que tenía el pitón izquierdo arreglado). Luego de recibir por faroles de rodillas, acaparó los tres tercios. Remató el tercio de banderillas toreando a cuerpo limpio, para alegría de la concurrencia y enfado para el toro, que en la muleta fue desarrollando sentido. Ferrera arriesgó en la muleta, toreando de cerca por derecha, sin quitarle la muleta de la cara a “Marañal”. Abandonó el pitón izquierdo luego de probar las condiciones inciertas del toro. Dejó una estocada entera y un poquito caída. Alegre también la presidencia, le concedió dos orejas.
Saludó Paco Perlaza al público luego de una faena a “Simpático” (440 K) que tuvo variedad con el capote ante un toro que se repetía y metía muy bien la cara. Sin embargo, en la muleta el toro cambió para mal y se tornó incierto, defendiéndose en vez de embestir.
“Consentido” (458 K) estuvo a punto de causar un problema cuando produjo el tumbo del picador Clovis Velásquez, a quien el caballo por poco le cae encima. El toro se arrancaba de largo con alegría, pero al tercer pase se recostaba, aunque sin mala intención. Javier Castaño nos regaló dos tandas de cuatro naturales largos y cuajados, para luego aprovechar las condiciones del toro, citándolo de lejos para matarlo recibiendo con una estocada tendida. Recibió una oreja y dejó buen sabor de boca.
Luis Bolívar dando el paseíllo. Foto: DR Reina
Mucha suavidad tuvo Luis Bolívar con “Cali Ají” (No. 491, 450 K, castaño y brocho), que fue noble y fijo, aunque le faltó casta. Recibió una vara breve aunque en buen sitio y luego permitió el lucimiento de “Chiricuto” y “El Monaguillo” con las banderillas.  Quedaron en el recuerdo dos tandas de derechazos largos pero a media altura, pues así lo exigía el toro, al que el público pidió se le perdonase la vida. La presidencia acertó al negar el indulto y Bolívar mató de estocada entera. Recibió dos orejas y el toro aplausos en el arrastre.
Lo peor del encierro de Fuentelapeña se lo llevó Iván Fandiño con “Mellizo” (468 K) que manseó desde la salida y desconcertó al matador, que lució dubitativo y desangelado. Hubo pitos después de su actuación.
Cerró el festival David Mora que fue de más a menos con “Tinajero” (480 K), al que recibió a porta gayola y luego lanceó bien por verónicas. Con la muleta inició con cuatro derechazos compuestos pero luego la faena fue menos clara. Mató de media estocada y descabello, para despedirse entre aplausos.
En fin, tuvo variedad e interés este festival nocturno en “Cañaveralejo”, que mezcla lo sagrado y lo profano con acierto.

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