lunes, 7 de enero de 2013

Eduardo Gallo y los toros de Mondoñedo

Eduardo Galllo por chicuelinas Foto: DR Reina
Empezó bien la temporada 2013 en Manizales, con una corrida seria de Mondoñedo. Toros muy bien hechos, potentes, de buena cuerna. La mayoría tuvo juego y peleó dignamente en varas, aunque dos o tres fueron castigados con vigor. Quizás por ello se apagaron pronto y protestaron echando la cara arriba en la muleta. Eso sí, exigían dos condiciones: poder y mando. Eso fue lo que tuvo Eduardo Gallo. Y por eso triunfó.
Este torero salmantino dejó muy buena impresión. Creería que Gallo está construyendo su personalidad torera con buenas dosis de la poderosa tauromaquia de César Rincón (padrino de su alternativa), marinadas en el estilo arrabalero de Manuel Benítez El Cordobés. Con “Granadino” (464 K, negro listón y cornidelantero), que recibió una vara fuerte, lo vimos moviendo el brazo al compás del galope del toro, acariciándolo en la primera parte de la faena, cuando el toro tenía recorrido y tranco; luego, arrancándole los pases en el tercio, recio y decidido. Mató con tres cuartos efectiva y paseó una oreja. Al toro lo aplaudieron los tendidos.
Vara al quiinto de la tarde. Foto: DR Reina
El triunfador de la  tarde. Foto: DR Reina
“Naranjito” (No. 216, de 454 K, negro veleto) fue un toro poderoso, al que el matador llevó al caballo por chicuelinas con son. Recibió una vara en buen sitio. Y entonces Gallo se despachó con un toreo acompasado y mandón que inició por bajo, con galanura. En la tercera tanda por izquierda compuso un natural extraordinario, profundo y recio. Tuvo inteligencia al dejar descansar al toro entre tanda y tanda. Remató con una variada y alegre, para terminar con una entera y tendida. Le dieron las dos orejas, algo excesivas por la calidad de la espada. A “Naranjito” lo premiaron con la vuelta al ruedo.
Lidiaron mal los subalternos de Javier Castaño a “Periodista” (446 K) y a “Toronjito” (476 K), ambos negros listones, prontos, fijos y bravos, aunque al segundo lo castigaron en varas y se apagó a la tercera tanda. Castaño no lució. Con “Periodista”, acertó al torear de largo por naturales para tapar el defecto de un toro que se revolvía pronto. Estuvo mal con la espada (pinchazo, media tendida y cinco descabellos). Escuchó un aviso y el silencio del público.
“Toronjito” fue mucho mejor que “Periodista”, pero fue castigado en varas y duró poco. Además, tuvo la tendencia de echar la cara arriba. Exigió mucho del torero, que pareció confundido, aunque dejó dos ayudados elegantes. Pinchó sin soltar y luego tres cuartos de espada sin puntilla. No conectó con el público, y creería que tampoco consigo mismo. Se fue al hotel con el silencio de los tendidos.
Estos toros de Mondoñedo no aceptan cualquier torero. Y Andrés de los Ríos no pudo con ellos. “Limonero” (444 K), el menos bueno del encierro, permitió el lucimiento de E. Pineda y J. Mejía en banderillas, que fueron llamados a saludar desde el tercio. El matador estuvo timorato, descubriendo la falta de corridas. Sonaron dos avisos luego de cuatro pinchazos y dos descabellos.
“Bailarín” (486 K, negro veleto) fue, tal vez, el mejor de la corrida de esta tarde. Pronto, fijo, alegre, serio, con cara y morrillo, que peleó en varas. Por esta razón, el colombiano tuvo menos difícil la tarea, aunque estuvo siempre por debajo de las condiciones de su contrincante. Mató de un estoconazo recio y por eso le dieron una oreja.
A la noche, en el lobby del hotel, el torero triunfador, su apoderado y el ganadero se abrazaron afectuosamente, intercambiando elogios mutuos. No es para menos. 

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