martes, 8 de enero de 2013

Voluntad y sudor

Sudamos hoy en Manizales, bajo un sol picante que azotó el tendido 5 hasta el cuarto novillo de este flojo encierro de Cerrobermejo. Tuvieron presencia y pitones, pero muy poca casta, pues casi todos se enfriaron pétreamente a la tercera tanda de muleta. Y por eso sudamos más, sufriendo con el comportamiento de los toretes frente a la gallardía con la que asumieron sus lotes los tres novilleros de la tarde: Santiago Gómez, Luis Miguel Castrillón y Santiago Sánchez Mejía.
S. Gómez bajo el sol de Manizales. Foto: DR Reina
Gómez perdió el sitio varias veces en su primero (410 K), que desarrolló genio y se volvió mirón en la muleta. Su segundo (416 K) no humillaba y tenía poca fuerza, aunque tuvo la virtud de no apagarse. Con este segundo novillo, Gómez tuvo poca decisión, poco mando y, sobre todo, muy poca confianza en sí mismo.
Castrillón lleva el novillo al caballo. Foto: DR Reina

Luis Miguel Castrillón estuvo compuesto con el capote ante sus dos novillos, con verónicas promeseras. En su primero (388 K) vimos una buena vara, recibiendo al novillo con la puya en buen sitio antes de llegar al caballo. Estuvo también torero “El Piña”, cerrando al novillo a una mano. Luego, el torete se apagó y no permitió el lucimiento del novillero, que también sembró ilusión en su segundo (408 K), noble pero sin ritmo y con poca duración. El joven torero de Medellín tuvo mucha voluntad y dejó detalles que dejan buen augurio.
Sánchez Mejía parece tener excesiva fe en lo que hace. Su primero (400 K) metía bien la cara en el capote, al que iba con tranco y brío. El novillero plasmó dos verónicas suaves y un detalle algo rimbombante con sus banderilleros, para los que pidió la música y a quienes entregó personalmente las banderillas. No remató los pases casi nunca con este novillo y demostró poca experiencia con la espada (pinchazos de variado tipo, una media perpendicular y cuatro descabellos, luego de un aviso).
Se lució Jaime Mejía en el último par de la tarde, que tuvo excelente colocación y muchísima exposición. Sánchez Mejía tuvo pundonor ante un novillo con poco recorrido que lo descubrió y le marcó un puntazo en el muslo izquierdo. Luego del percance, dibujó dos derechazos decorosos y con vergüenza torera. Todo se fue al traste con la espada, afanándose con el descabello tras dos avisos.
De cualquier manera, fue impactante ver casi tres cuartos de plaza hoy en Manizales. Esto habla bien de la afición de esta ciudad.

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