lunes, 22 de julio de 2013

¿Concurso de ganaderías?

Particular demarcación para el concurso de ganaderías
Foto: Diana Reina
Otra vez estuvimos en “La Pradera”, la plaza de Sogamoso, este sábado 20 de julio para un “concurso de ganaderías”. Pongo este término entre comillas porque se supone que en estos eventos se corren los toros según la antigüedad de las ganaderías. A menos de que hubiera una enorme confusión en la información pública suministrada por los organizadores, esto no fue lo que ocurrió. Revisando las notas y las fotos, creería que se conformaron los lotes tradicionales y se hizo el consabido sorteo para los tres matadores colombianos: Sebastián Vargas, Alejandro Gaviria y Leandro de Andalucía.
Picadores: Los protagonistas
Diana Reina 
Deduzco que el primero de la tarde fue de El Paraíso (antigüedad 2001), pues olvidaron el cartel de anuncios en el patio de cuadrillas. Fue un negro cornidelantero y astinegro, feo de presentación y de comportamiento. Sin embargo, fue el único de la tarde que fue tres veces al caballo. Aquerenciado en toriles, nunca humilló ni transmitió, pues no tuvo recorrido.  A mitad de faena empezó a defenderse y a desarrollar sentido. Vargas hizo lo que pudo.
Alejandro Gaviria prepara el lance
Diana Reina
Vino luego “Mariano” (432 K, negro veleto), de El Aceituno (1997), que tuvo el mérito de arrancarse al caballo en la segunda vara y después dejarse dar un buen derechazo de Alejandro Gaviria. El toro se rajó pronto y Gaviria le dio las tablas, arrancándole los pases de los pitones.
A Leandro de Andalucía le correspondió el tercero, “Piel de plata” (450 K, negro cornicorto), de Vistahermosa (1940). La primera vara que recibió fue tal vez la mejor de la tarde, aunque lastimosamente en el segundo encuentro se partió el palo de la garrocha. El toro tuvo tranco y fijeza, aunque le faltó humillar. Hubo dos o tres derechazos y cuatro naturales dignos de mención.
El segundo de Sebastián Vargas fue “Patriota”, el más pesado y mejor hecho del encierro (470 K, negro cornidelantero) de Achury Viejo (1956). Lamentablemente, sólo fue una vez al caballo. Metió bien la cara en el engaño aunque echó las manos adelante, y se repitió con alegría durante la primera parte de la faena. Vargas dio tres derechazos y un forzado compuestos aunque poco más, pues el pitón izquierdo del toro no era nada claro. Mató de estoconazo y le dieron una oreja.
Verónica de Leandro de Andalucía
Diana Reina
“Abejorro” (negro cornidelantero de 452 K), de Juan Bernardo Caicedo (1996), resultó, gracias a la presión de la cuadrilla, el mejor de la tarde. Sólo fue una vez al caballo. Gaviria lo adornó con tres chicuelinas decorosas en el quite. Planteó la faena por la derecha, pues ese pitón era mucho más claro, aunque también dejó tres naturales con bondad. Pinchó sin soltar y dejó una entera en buen sitio. Le concedieron las dos orejas y la vuelta al ruedo al toro.
Cerró la tarde “Givoso” (445 K, negro cornidelantero), de Armerías (1995). Desde la ortografía de su nombre presentó problemas, pese a que recargó con ganas en la segunda vara.  Pero nunca tuvo emoción ni ganas. Leandro de Andalucía se luchó la oreja cortada, arrancándole los pases con un toreo bajo, midiendo el sitio para que el toro se arrancara. Mató de una buena estocada.
Sería interesante que, de repetirse este tipo de festejos, se hiciera una breve gacetilla explicativa que presentara las condiciones bajo las cuales se realiza el concurso de ganaderías. Nada le suma a la fiesta que los aficionados protesten porque el toro va dos o más veces a caballo. En mi condición de aprendiz, de eso se trata.




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