domingo, 14 de julio de 2013

En las goteras de Bogotá

Entre el portal de la calle 80 y la entrada a la plaza “Marruecos”, en la vereda Puente Piedra, hay menos de 30 minutos en transporte público. Hasta allí fuimos hoy, a respaldar a los organizadores de una corrida mixta de “La Carolina”, de Santiago Uribe. Esta plaza se torna claramente como la alternativa para la afición bogotana, que hoy casi completa el aforo.
El encierro de “La Carolina” fue parejo de presentación (aunque no se publicó el peso de los animales), nobles en general y con poca casta. Se destacó Manuel Libardo, que cortó tres orejas. Lo dejaremos para el final.
Pepe Manrique tuvo decoro con su primero, un negro cornidelantero que se revolvía pronto por el pitón izquierdo y que recibió una vara irregular que le hizo daño para la faena. Aunque este “Libretista” humillaba, tuvo poco tranco y empezó a defenderse después de la segunda tanda de derechazos. Manrique escuchó un aviso tras media tendida y caída, un estoconazo sin muerte y una entera caída.
Su segundo fue un negro corniapretado con el que vimos tres verónicas y un recorte en el quite y un par con gran exposición de Hernando Franco, que es sensación para la afición por su voluminoso cuerpo que contrasta con su eficacia como banderillero. Toreó lejos Manrique por derecha a este “Sonajero” que pronto comenzó a mansear y se aquerenció en el burladero 5. Con voluntad de agradar, alargó la faena y el toro protestó. Otro aviso tras entera delantera y perpendicular, un intento de descabello y media efectiva.
El rejoneador Willy Rodríguez ha mejorado la monta y por ende su toreo, pero se lo nota a veces engreído. “Accionista” fue un negro cornicorto enmorrillado, que dio muestras de mansedumbre, doliéndose en el primer rejón de castigo y luego en la primera banderilla larga.  No tuvieron muerte los rejones finales y al toro debió despacharlo el sobresaliente. No vi el sexto, por aquello del regreso a Bogotá, pero dicen que cortó una oreja.
El segundo fue el mejor del encierro, pese a estar bajo de trapío. Este “Foráneo” fue un negro corniapretado que recibió una vara en muy buen sitio, aunque breve. Libardo le dio tres gaoneras ceñidísimas en el quite y luego mostró sitio en una tanda de cuatro derechazos lentos ante un toro que acudía pronto y se repetía con alegría. Luego, por izquierda, se destacaron dos naturales con clase, “jalando” del toro y con la muleta barriendo la arena. La estocada perpendicular y delantera produjo una fea hemorragia, pero el toro dio pelea de bravo hasta el final, resistiéndose a doblar, en el centro del ruedo. Libardo paseó una merecida oreja.
Con el quinto del encierro (“Peleador”, negro cornidelantero, meano, astillado de ambos pitones), Libardo estuvo muy inteligente, sin que perdiera por ello dulzura su toreo. Ante este toro rajado pero noble, se plantó y le dejó la muleta en la cara para que el otro no se fuera a las tablas y aprovechó el pitón izquierdo, que era menos malo, con naturales largos y con sazón. Mató de un estoconazo, volcándose sobre el toro, que soportó la muerte con estoicismo. Le dieron dos orejas.

En fin, una tarde de toros que fue un oasis en esta obligada sequía bogotana.

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