viernes, 27 de diciembre de 2013

Con un par

Compleja la corrida de Mondoñedo que abrió la temporada taurina en Cali. Un encierro serio de presentación (512 K en promedio), como ya nos tiene acostumbrados el hierro sabanero, pero con muchos problemas en su comportamiento.
Javier Castaño (Foto: Diana Reina)
Joaquín Sabina tiene una canción que lleva por título “Con un par”. Narra las peripecias de “El Dioni”, quien por allá por los años 80 protagonizó un épico robo a un banco madrileño, y remata diciendo que todo lo hizo con un par (de cojones). Pues bien, un par muy bien puesto era lo que necesitaban Javier Castaño, Alberto Aguilar y José Fernando Alzate para hacerle frente a estos complicados toros de Mondoñedo.
“Gitanito” (492 K, castaño requemado) fue sin duda el peor de la tarde. Tardo en su embestida defensiva, manseó siempre y se distrajo incluso con la brisa de la fresca tarde caleña. Castaño tuvo pundonor para plantearle una faena en el tercio, obligándolo con la muleta puesta en la cara y muy en corto, arrancándole un buen natural y alguna tanda por derecha, hasta que el toro ganó sentido hasta tener peligro sordo.
El momento del percance (Foto: Diana Reina)
Vimos muy poco a Alberto Aguilar, que debutaba en esta plaza, pues “Saisamuno” (496 K, igual de pinta que el primero), mostró algo de más celo en el capote pero pronto evidenció los mismos problemas de “Gitanito”, aunque atenuados. Aguilar le quitó de los pitones una verónica limpia y luego una chicuelina garbosa. “Sasaimuno” recibió una vara pobre y, pasado el segundo tercio, tras una trincherazo recio de Aguilar, se paró a mitad del muletazo, miró al matador, que quedó desprotegido por el viento, y le metió un varetazo contundente en el muslo izquierdo, para luego golpearlo con violencia en la barbilla. El madrileño fue conducido a la enfermería. Castaño despachó al toro con una entera, delantera y contraria, tras pinchazo.   
Alzate con el corniabierto (Foto: Diana Reina)
No sé cuántas corridas habrá toreado este año el colombiano José Fernando Alzate, pero cuantas hayan sido fueron pocas para el reto que tuvo en la plaza caleña. Con el tercero (“Palmireño”, 476 K, otro castaño pero corniabierto, casi playero), dejó muchas ganas, una verónica a pies juntos y mucho decoro en su faena. “Palmireño” se defendió echando la cara arriba, embistiendo por arreones y con muy poca franqueza. Alzate, que siempre ha matado con brío, no tuvo suerte y le sonaron los tres avisos. El público, conocedor de las dificultades del toro, lo aplaudió calurosamente.
“Bienvenido”, un toro negro, listón, enmorrillado y bien armado, de 568 K, nos ilusionó a todos en la salida y fue recibido con aplausos. En el capote fue con tranco y repetición, metiendo la cara con codicia. Provocó dos tumbos, uno a cada picador, y luego recibió una vara fuerte de Luis Viloria. Sin embargo, a la tercera tanda por derecha “Bienvenido” se apagó por completo. La faena de Castaño perdió emoción y terminó en silencio, tras cinco descabellos, luego de media estocada tendidita y traserita.
Alzate lidió los dos últimos de la corrida, ante la ausencia de Alberto Aguilar. Con “Canciller” (508 K, negro cornidelantero, bizco del derecho) vimos una buena vara de Rafael Torres, fuerte y en el sitio, a un toro que se arrancó de largo. Asistimos a un excelente par de Ricardo Santana, esperando una eternidad a “Canciller”. El toreo poco cuajado de Alzate fue rápido y con variaciones en el temple. Fue aplaudido tras una estocada perpendicular y delantera.

El último fue “Tejedor” (532 K, negro, largo, cornidelantero). Alzate estuvo arriesgado con dos largas cambiadas de rodillas y, tras la vara, en una chicuelina ceñidísima, que de seguro dejó la huella del toro dibujada en el capote. Al rematar la segunda tanda de derechazos, el colombiano se echó al toro encima y recibió una paliza en la arena que lo dejó conmocionado. Pero no se iba a perder la oportunidad. Despojándose de la chaquetilla, se hizo todo valor y lidió al toro con lo que pudo y un poco más. Mató de estocada entera y un pelo caída. Le concedieron una oreja, por las ganas que tuvo.

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