martes, 7 de enero de 2014

Una tarde plomiza

Liviano y muy justo de presentación el encierro de Santa Bárbara que dio inicio a las corridas de abono en Manizales en una tarde larga, fría y lluviosa, con el ruedo enfangado y enmendado, para ver la actuación de cuatro toreros colombianos, tres de a pie y uno a caballo.
Verónica de Ricardo Rivera (Fotos: Diana R. Reina G.)
Ricardo Rivera estuvo con ganas pero muy arrebatado en sus dos toros. “Almacenero” (448 K) sólo tuvo el pitón izquierdo y con él Rivera dejó algunos naturales. Pero al intentarlo por el derecho, que no tenía nada, el toro se le coló y le pegó una fuerte sacudida. Más tarde, con “Quitasol” (458 K, castaño cornidelantero), tuvo decoro en un natural, un ayudado y un pase de pecho. Lo demás fue rápido y trompicado ante un toro que fue interesante en el caballo, que se fue creciendo durante la lidia y que tuvo una muerte de toro encastado, negándose a doblar contra las tablas. En sus dos actuaciones el matador vallecaucano saludó desde el tercio porque él quiso.
“Afanoso” (444 K, negro anovillado) no tuvo trapío pero sí mucha clase, tranco y emoción, y sin duda estuvo muy por encima de José Arcila. El torero local aprovechó la alegría del toro en cuatro derechazos pero luego perdió el sitio y el temple. El toro recibió merecidos aplausos en el arrastre y al torero le obsequiaron una oreja. El segundo de su lote (“Lanzador”, 448 K, jabonero sucio, cornidelantero) se fue de largo al caballo y recibió una vara corta pero seca que le sentó muy bien. A la muleta destemplada de Arcila fue galopando, con chispa y nobleza pero el torero no lo entendió y lo dejó ir sin pena ni gloria.
Derechazo de Luid Miguel Castrillón
Muy interesante fue la actuación de Luis Miguel Castrillón en su primero de esta tarde plomiza en Manizales (“Camarero”, 452 K, otro jabonero sucio). Recibió una buena vara de Rafael Torres, que ha tenido una temporada prácticamente impecable, luego de siete verónicas y la media ejecutadas con son.  Castrillón tuvo otra vez mucho sabor y temple por derecha; y, otra vez, se lo vio dubitativo y engarrotado por izquierda. Lamentablemente perdió la oreja debido a los problemas que tuvo con la espada que, paradójicamente, fue lo único que se destacó de su pálida actuación con el séptimo de la tarde noche de ayer (“Domingo”, 454 K).
Mención aparte merecen los dos soberbios pares de banderillas de Ricardo Santana ante este “Domingo”. En cambio, casi que no vale la mención ese toreo huidizo del rejoneador local José Miguel González con la que fríamente se cerró esta fría tarde en Manizales.


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