jueves, 2 de enero de 2014

Los veletos de Guachicono

Con trapío y muy serio de cabeza el encierro que dio fin a la temporada taurina en Cali. Los de Guachicono fueron imponentes en su presentación y desiguales en su comportamiento.
Paco Perlaza (Fotos: J.C. Muñoz)
El caleño Paco Perlaza estuvo compuesto en su primero (“Barbazul”, veleto, negro axiblanco y meano), un toro complejo que se recostaba mucho, incierto en su embestida y con muy poca humillación. Perlaza le arrancó algunos pases por alto, un forzado de pecho y dos naturales, para despacharlo de estocada entera y saludar desde el tercio. Sin embargo, con el negro “Arroz de leche” (474 K, veleto, como todo el encierro) lo vimos dubitativo e incierto. Un natural, un ayudado y poco más.
Bolívar citando de largo
La actuación de Luis Bolívar con el segundo de la tarde (“Luna nueva”, 444 K) fue más que meritoria. El toro tuvo mucha complejidad, pues su embestida era desordenada, se revolvía a la inversa, se entableró desde el inicio y dio muestras evidentes de distracción y mansedumbre. Bolívar se entableró con él, lo persiguió por todo el ruedo y le quitó los pocos pases que tenía. Saludó desde el tercio tras una entera caída y un descabello certero.
Bolívar ante los pitones del toro
El quinto de la tarde fue “Panelero” (458 K, castaño playero), al que Ricardo Santana le dejó un muy buen par y con el que Bolívar comenzó con mano alta en cuatro derechazos sin enmendar. “Panelero” se distraía, pero cuando iba a la muleta se repetía con alegría. Bolívar estuvo firme, casi recio en una faena que también se desarrolló mayormente en tablas. Mató de trasera y caída, y le dieron una oreja.
Tuvo interés la presentación del vallecaucano Ricardo Rivera que puso punto final la temporada en la plaza de toros Cañaveralejo. Estuvo acertado con “Correbueyes” (464 K), que se empleó en varas y tuvo un comportamiento digno aunque corto en una faena en la que valen la mención tres derechazos y un forzado de pecho muy justo. Rivera dio la vuelta al ruedo tras cortar una oreja.

Y el último de esta jornada de seis corridas de abono fue “Nochebuena” (446 K) al que Emerson Pineda le puso un muy buen par, tanto en preparación como en ejecución. El toro tuvo fijeza y prontitud, y Rivera las aprovechó en los medios en dos buenas tandas por derecha, tras superar un momento de arrebato cuando “Nochebuena” le quitó la muleta de las manos al inicio de la faena. Tras unas bernadinas muy ceñidas pinchó luego de una distracción súbita del toro para despacharlo de una entera y efectiva. No obstante, el público ya se había enfriado, tal vez pensando en los preparativos de la cena de año nuevo.

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