martes, 2 de septiembre de 2014

¡Enhorabuena!

La noticia es confusa, por lo reciente: la Corte Constitucional acaba de anunciar que las corridas de toros en Bogotá deben permitirse, por ley.
No conozco el comunicado de prensa de la sentencia, y menos aún podré conocer la sentencia misma. Pero lo cierto es que se le devuelve la plaza de toros a la Corporación Taurina de Bogotá, por orden de la corte que defiende los derechos constitucionales de los colombianos.
Sin embargo, mucho me temo que el talante del señor Gustavo Petro, alcalde de Bogotá, lo llevará a hacer todo lo posible para convertir este fallo en un acto populista: “firmatones”, “tutelatones”, “plebiscitos”, “referendos”, renuncias calenturientas (lo dijo hace unos días: “Si me ordenan que vuelvan los toros, renuncio”). Esto lo utilizará Pëtro para sus fines populistas, caudillistas, centrados en su soberbia autoimagen y en su creencia ciega de ser el poseedor de la verdad.
Y, además, interpondrá palos en la rueda: que la plaza no tiene estructura antisísmica; que su arquitectura requiere remodelación, que el edificio debe usarse para otros fines (en lo cual estoy de acuerdo), etc., etc.
Lo único cierto es lo que acaban de anunciar los medios: que la Corte Constitucional considera que a los taurinos nos ampara la ley en Colombia y, particularmente, en la Bogotá Humana de Petro; esa Bogotá que ignora deliberada y arrogantemente manifestaciones culturales como la tauromaquia.
¡Enhorabuena!

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