sábado, 27 de diciembre de 2014

El estruendo silencioso

Don Ernesto González Caicedo, bastante achacado ya, salió al tercio para recibir la ovación cerrada de los tres cuartos de plaza que asistió hoy a la segunda de feria en Cali. Su encierro, salvo el quinto de la tarde, fue bravo, noble y encastado; y el séptimo, regalo de Miguel Ángel Perera, era anovillado y feo, pero dio juego como los otros cinco, que tuvieron presencia y honraron el hierro vallecaucano.
Tras retirarse el ganadero, salieron en hombros los tres matadores de la tarde: el rejoneador portugués Diego Ventura, debutante en Cañaveralejo; el español Miguel Ángel Perera, triunfador en Madrid este año; y el colombiano Luis Bolívar, que cumplió diez años de alternativa. Se le notan.
Diego Ventura clava en todo lo alto (Fotos: Diana R. Reina G.)
Buena impresión dejó esta tarde Diego Ventura y su cuadra de caballos. Su toreo no es muy variado, pero es serio y, sobre todo, muy templado. Con “Cigarrera” paró a “Regalado” (466K, cárdeno cornidelantero) en el centro del ruedo y luego dejó un rejón efectivo. El toro tuvo siempre alegría, fijeza y tranco, así que con “Ordóñez” nos regaló banderillas largas al quiebro, previo piafé del caballo para el cite y giros en la cara del toro en la salida de la suerte. Después, con “Toronjo” puso un par en todo lo alto a dos manos y luego las cortas, rematando al estribo. La cosa iba para un triunfo rutilante, pero Ventura falló con el rejón de muerte y luego también con el descabello. Aplaudimos merecidamente al toro y luego obligamos al matador a saludar desde el tercio.
Mucho más técnico estuvo con el cuarto de la tarde (“Curandero”, 474K, negro meano cornidelantero), distraído en la salida pero al que le sentó muy bien el segundo rejón de Ventura, pues se fue creciendo durante la faena y terminó sirviendo para el triunfo. Valga destacar la actuación de “Morante” en las largas, caballo que remata la suerte mordiendo al toro en el testuz. Luego vinieron las tres cortas al violín montando a “Toronjo” y un par de cortas a dos manos. Esta vez dejó uno de muerte efectiva, traserito y cierto. Las primeras dos orejas de la tarde y aplausos al toro en el arrastre.
Perera a la verónica
Es sabido que la salsa caleña se baila en una baldosa. Pues bien, el toreo de Miguel Ángel Perera se lleva a cabo en una moneda, plagado de dulzura, lentitud y temple. “Muñeco” (492K, cárdeno axiblanco cornidelantero) tuvo fijeza y prontitud, pero no emoción. Con todo, Perera nos brindó una tanda de naturales en los medios, el tercero de los cuales fue interminable y veraz. Lamentablemente, pinchó sin soltar y luego dejó media estocada en buen sitio. Saludó desde el tercio, luego de que “Muñeco” fuera aplaudido en el arrastre.
Perera por derecha
Con el quinto de la tarde (“Fumador”, 486K), poco o nada podía hacerse. Se destaca una media verónica eterna y musical, y una tanda de cuatro derechazos sin enmendar. El regalo de Perera no solo fue “Fuego rojo” (440K, negro veleto), sino ese toreo estruendoso de silencio que nos hizo olvidar la fea presentación del toro. Es cierto que tuvo fijeza y recorrido, pero también lo es que Perera la supo aprovechar en esos doce derechazos sin enmendar, repartidos en dos tandas; en esos cuatro naturales limpios y esos otros cuatro ayudados como con un alfiler. Remató con una tanda de cuatro pases de las flores ligados, salvando las manoletinas, y un estoconazo fulminante que le valió las dos orejas.
Derechazo de Luis Bolívar
La experiencia de Luis Bolívar salió a relucir esta tarde en Cali. Toreó de frente y con seriedad a “Sambuquito” (486K, negro entrepelado, axiblanco y cornicorto) por naturales de compuesta figura y otra tanda de derechazos, también citando de frente. En los tercios se despachó una tanda por derecha con mando y elegancia. Mató recibiendo con una entera pescuecera. Inexplicablemente, le dieron las dos orejas. El toro fue aplaudido en el arrastre.
La faena de “Ardido” (cárdeno cornicorto de 474K, que partió plaza) fue de más a menos. Bellísimas las chicuelinas al paso para llevar el toro al caballo. Más tarde, cuatro derechazos (el tercero, muy lento y suave). “Ardido” fue perdiendo alegría y Bolívar fue palideciendo en su toreo al natural. Sin embargo, saludó desde el tercio tras pinchazo sin soltar y estocada entera un poco caída.
Buena tarde la de hoy, sin duda, en Cañaveralejo, que sigue disfrutando con el estruendo silencioso que es el toreo de Miguel Ángel Perera.

No hay comentarios: