domingo, 28 de diciembre de 2014

Un descabello

Bolivar hoy (Foto: Diana R. Reina G,)
Lánguido el encierro del maestro César Rincón para esta tercera tarde de la feria en Cali. Flojos de manos, tristes en el juego y mínimamente picados. Paco Perlaza con su lote, ahí, con ganas de irse de los ruedos; Sebastián Castella, en reemplazo de José María Manzanares, con voluntad pero sin compañero para lucirse. Y David Fandila El Fandi, todo alegría y voluntad, todo conexión con los tendidos, todo derroche de diversión.
El Fandi aprovechó a “Formal” (castaño ojo de perdiz de 474K) en unas chicuelinas al paso, otras tres lopecinas y un farol con la capa. Luego, alegró a los tendidos con las banderillas al violín y una tanda por derecha rematada con un pase de las flores con mucho mimo.
Pero lo mejor vino a continuación de la media escupida y la entera, que le dejó un golpe con la pala del pitón en el hombro derecho. Porque no cayó el toro, El Fandi se dobló frente al toro, rodilla derecha en tierra, mano derecha en alto con el descabello. Despacio, muy despacio, fue embebiendo la mirada del toro en la muleta arrastrada en la arena. Levantó el brazo erguido, firme, seguro. Asestó el golpe firme y derrumbó al toro. Para qué más. Exigimos una merecidísima vuelta al ruedo.
En el quinto dijo la gente que se lució, pero a mí no me interesó mucho. El toro era aburrido, potable por el derecho, pero sin emoción.

Lo demás, para el olvido.

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