lunes, 29 de diciembre de 2014

Un encierro y un torero

Cuando Luis Bolívar, Iván Fandiño, Pablo Hermoso de Mendoza y el ganadero Miguel Gutiérrez daban la vuelta al ruedo triunfal tras el arrastre del último de la tarde, el público que colmó la plaza de toros de Cañaveralejo estaba pletórico de felicidad. Esa felicidad emocionada y de brillo en los ojos que produce una buena tarde de toros.
Pase de pecho de Luis Bolívar (Fotos: Diana R. Reina G.)
El buen encierro de la ganadería Ernesto Gutiérrez fue la materia prima para una tarde especial en Cali. Bolívar estuvo bien en su primero (“Trompetillero”, chorreado en verdugo, cornidelantero, de 468K), que humilló y fue pronto y fijo. Tras un buen tercio de banderillas, dejó cuatro chicuelinas en el quite. La muleta tuvo ligazón, sobre todo por la mano derecha, siempre en los medios. Remató con tres buenos naturales y luego se volcó sobre el toro. Lamentablemente, pinchó dos veces y luego marcó una entera efectiva. “Trompetillero” fue aplaudido justamente en el arrastre y Bolívar saludó desde el tercio.
En su segundo (“Bienvenido”, negro cornivuelto de 484K) estuvo desangelado y sin sitio. Mató mal y escuchó el silencio del público. Picado por el triunfo de sus compañeros de cartel, regaló un séptimo toro (“Fumador”, 512K), en el cual estuvo otra vez bien con el capote y de nuevo mal con una muleta sin temple ni mando. Pero le dieron las dos orejas, tras una estocada delantera. Qué más da. Estamos en feria y en una tarde de triunfos.
Hermoso de Mendoza clavando una banderilla larga
Vamos a invertir el orden para hablar de Pablo Hermoso de Mendoza, que estuvo espléndido en su primero (“Pipero”, 490K), con el que estuvo templado y exponiendo una enormidad a su caballo “Duende”. El toro tuvo siempre una embestida boyante y generosa, que Hermoso de Mendoza aprovechó montando a “Habanero”, con el que dejó una larga al paso muy hermosa, para rematar con los giros en la cara del toro. Después, con “Pirata”, puso tres cortas en perfecto sitio y mató con rejón contrario. Dos orejas merecidas y aplausos al toro, que fue sobresaliente. En cambio, el rejoneador español no se sintió bien con “Astrolabio” (532K, negro axiblanco) y todo terminó en silencio.
Tafallera de Iván Fandiño
Iván Fandiño dominó esta tarde caleña con ese toreo suyo que es todo seriedad y compostura. Con “Frentero” (negro cornidelantero de 484K) estuvo compuesto en un quite por tafalleras, tras una vara corta pero buena de Rafael Torres. Aunque “Frentero” no hizo gala de su nombre, pues se colaba por el derecho, Fandiño fue inmenso por derecha y profundo por izquierda, con esa mano desmayada al tercer natural de la tanda que es un deleite para los aficionados. Remató la faena con ayudados por bajo y luego dejó un estoconazo impecable. De forma inexplicable, la presidencia no concedió ningún premio, así que obligamos al matador a dar dos vueltas al ruedo merecidísimas.
Magnífico natural de Iván Fandiño
Con “Rapunzel” (492K, largo, negro cornidelantero y engatillado de cuerna), Fandiño nos regaló más de lo mismo: hondura, desmayo de la mano izquierda, lentitud, templanza y mando. El toro fue noble y tuvo juego, así que este gran torero estuvo soberbio por derecha (hubo uno que no cabe en la memoria) y también por izquierda, con esos naturales secos y profundos. Incluso las manoletinas de remate estuvieron lentas y con ritmo. Mató de trasera entera y le dieron, esta vez sí, dos orejas. Pero debieron ser cuatro. “Rapunzel” fue arrastrado entre los aplausos del público.
Los asistentes a la plaza de Cañaveralejo salieron hablando de toros, contentos, sonrientes. Porque hubo toros de Ernesto Gutiérrez, serios y bien hechos en general.
Y también hubo toreros, entre los que se destaca ese torerazo que es Iván Fandiño.


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