sábado, 10 de enero de 2015

Festival dulce y goyesca amarga

Anoche, un festival taurino de esos que en Manizales, causan furor. Los novillos de Ernesto Gutiérrez parecen conservados en almíbar, noblotes y bondadosos, con esa lealtad canina que llega a causar enfado; su juego parejo, constante, como si fueran de cuerda. Al público le encanta ese tipo de toro. A mí me parece tan predecible que me aburre.
Talavante a la verónica (Fotos: Diana R. Reina G.)
Vimos el toreo casi inmóvil de Julián López El Juli con “Flor de té” (negro cornigacho de 432K), con una suavidad maternal ante un novillo que parecía de mentiras. Sonó “Feria de Manizales”. El público enloqueció, aplaudió de pie y El Juli paseó las dos orejas, luego de los aplausos al toro. Vimos también el toreo seco y de mano baja por naturales de Manuel Jesús El Cid con “Trillador” (390K, negro lucero rabiblanco). En ocasiones, la muñeca izquierda de El Cid es recia y precisa. Lástima que esta vez fuera en ese toreo de salón con novillos que fue el festival de anoche. Vimos además un estoconazo de Sebastián Castella en el cuarto (“Cosechero”, 428K), tras una faena aceptable en los medios. Solo la estocada merecía la oreja.
Luego vino la locura con “Cañonero” (No. 358, de 410K, negro brocho), un muy buen novillo indultado a petición del público. Alejandro Talavante lo lució hasta decir no más: once verónicas acompasadas y después esos naturales hondos y puros, los que dejan un eco de silencio. Volvió a sonar “Feria de Manizales”. El público gritaba “¡Indulto! ¡Indulto!”. Lo concedieron. La gente salió toreando por las calles a las once de la noche.
Actuaron también Sebastián Vargas (aplausos), Andrés de los Ríos (silencio) y Pablo Hermoso de Mendoza (una oreja).
En cambio, en la esperada corrida goyesca de hoy, el encierro de Las Ventas del Espíritu Santo fue catastrófico. Se corrieron los ocho toros: fueron devueltos el primero, el segundo, el cuarto y el sexto. Todos acusaron problemas de fuerza en los remos delanteros e incluso uno parecía tener problemas neurológicos. Buena parte de la plaza dio la espalda al ruedo al promediar la corrida y el ganadero César Rincón, furioso y desconcertado, se retiró del callejón tras hablar con toreros y apoderados.
Talavante por el envés
El cuarto bis fue un buen toro de Achury Viejo (“Medianoche”, 460K, negro, alto, engatillado de cuerna y algo anovillado), con el que Sebastián Castella estuvo más que decoroso. Su toreo fue técnico y eficaz por ambas manos y poco más, pero resultó soberbio a los ojos de un público aburrido y molesto. Mató de entera efectiva tras pinchazo, y le dieron una oreja. El toro recibió la vuelta al ruedo.
El sexto bis también fue de Achury Viejo (495K, negro veleto, bien hecho). Prometió mucho pero cumplió poco. Lo mejor fueron esas cuatro verónicas y esas cinco medias que dejó Talavante en los medios, ante un toro con cuajo y trapío.
Después, todo se fue diluyendo entre las sombras de la noche caldense.





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