viernes, 15 de enero de 2016

Los caballos toreros de Diego Ventura

Lance a pie junto de Alejandro Talavante (Foto: JCMC)
Yo iba a ver a Alejandro Talavante con los de Dos Gutiérrez. El encierro en general fue manso y pobre de presentación. Talavante se  llevó el peor lote. Debimos conformarnos con siete verónicas ante “Jaranerillo” (444K, negro, brocho, bizco del pitón derecho). Luego, en el quite, cinco chicuelinas, la cuarta muy ceñida.E n la muleta, poco más que nada pues el toro carecía de casta y embestía sin convicción. Mató de entera contraria efectiva.

Su segundo fue “Piratar” (446K, negro veleto, bizco del izquierdo, pobre de cabeza y de aspecto anovillado), con el que Talavante solo nos regaló cinco verónicas lentas y una media eterna. El matador debió ver algo que yo no vi, y se negó siquiera a intentar la lidia.

Ventura deja una larga montando a "Oro" (Foto: JCMC)
“Tinterillo” (484K) fue de menos a más durante la faena de Diego Ventura, que fue de más a menos. Inició con “Demonio”, dejando un rejón de castigo en lo alto y toreando a la grupa.Con “Oro” dejó dos largas en buen sitio y se arrimó con temple. En cambio, con “Toronjo” puso las cortas trompicadas. Tuvo dificultades para matar: cuatro pinchazos y un certero descabello.

La provocación de "Morante" (Foto: JCMC)
El desquite vino con “Agrimensor”(446K), que al principio fue distraído pero que fue mejorando gracias, en parte, a dos muy buenos rejones de castigo. Se destacó el toreo mandón del caballo “Ordóñez” en tres banderillas largas al estribo, certeras y elegantes. Los giros en la cara del toro (primero tres y luego dos, entre palo y palo), le daban la ilusión de poder alcanzar al caballo. “Morante” se lució en otras dos largas tirando del toro y con esa emoción que lleva a los tendidos el desafío de sus mordiscos vivaces. “Toronjo” remató la faena, en la cual Ventura dejó dos cortas y dos rosas emocionantes, pero sobre todo un rejón de muerte fulminante. Mereció las dos orejas.

"Morante" y Ventura dan la vuelta al ruedo (Foto: JCMC)
El toreo de Sebastián Ritter está en construcción; más precisamente, en obra negra. Se trata de un toreo libreteado, bien intencionado, es cierto, pero sin tener en cuenta lo que necesita cada toro. “Mosquetero” (448K) fue un toro negro, veleto, bizco del izquierdo con el que Ritter estuvo digno en dos verónicas y dos chicuelinas. Después, en la muleta, el toro salía suelto de la suerte y el antioqueño plasmó tres derechazos limpios. Tiene la muerte muy poco hecha, por lo que la cosa se puso francamente desagradable, hasta escuchar los tres avisos.

Con “Escribano” (450K, toro de aspecto anovillado, pobre de cabeza, bizco del derecho) estuvo apurado con el capote. El toro manseaba desde el primer tercio, por lo que lo más destacado fue el par al quiebro del subalterno Garrido. Tras cuatro derechazos bien ejecutados, el toro comenzó a tardear y a defenderse, y ahí fue cuando Ritter perdió los papeles, pues su libreto no se correspondía con lo que necesitaba el toro.


El toreo es una suerte de teatro, es cierto, pero cada toro requiere de un libreto distinto.

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