miércoles, 13 de enero de 2016

Los difíciles toros de Mondoñedo

El público de Manizales está embelesado con los toros almibarados de Ernesto Gutiérrez. Esos toros pequeños, nobles y, en ocasiones, bobalicones. Esos toros que pasan y pasan y pasan y pasan, incluso más que el transporte público.

Por eso, creo, ciertos sectores del tendido trataron con rudeza la corrida de Mondoñedo del 6 de enero. Una corrida bien presentada aunque justa de peso. Una corrida compleja, digamos complicada; aumentemos la calificación y afirmemos que llegó a ser difícil. Pero no fue mala. Ninguno se rajó. Ninguno manseó. Ninguno fue impotable. Tuvieron genio, sí; algunos fueron mirones, otros se defendieron en ciertos momentos de la faena. Pero casi todos estuvieron, en mi opinión, por encima de los toreros.

Derechazo de Sebastián Vargas (Foto: JCMC)
Sebastián Vargas no entendió (¿no quiso entender?) la complejidad de “Muñeco” (440K, castaño veleto), cuya embestida era incierta. El toro exigía distancia y por eso se paró siempre a la mitad del pase. Silencio. “Rosquetero” (456K, negro listón, bien armado) era bravo y encastado, con fijeza y prontitud. Además, “tenía pies”, o sea que galopaba con mucho tranco. Vargas dudó, se sintió inseguro, pegó trapazos e incluso intentó hacerle ver a los tendidos que los problemas estaban en el toro. Algunos le creyeron.

Cambiemos el orden para decir que Iván Fandiño estuvo hoy muy en “no Iván Fandiño”: dubitativo, incierto, incómodo con su primero  (“Periodista”456K, negro cornidelantero y bien hecho), un toro tardo, mirón y que no humillaba. Abrevió y luego tuvo problemas para matar (dos pinchazos hondos, tres cuartos de espada y cinco descabellos a un toro tapado). Escuchó dos avisos el torero y pitos el toro. Algo similar ocurrió con el último de la tarde (“Lusitano”, 353K, negro listón, veleto y astiblanco), un toro complejo por lo incierto que sin embargo permitió el lucimiento de John Jairo Suaza en dos muy buenos pares de banderillas, por lo que saludó montera en mano. Fandiño lo intentó esta vez, pero no le encontró la distancia al toro. Mató de entera contraria y cuatro descabellos, y escuchó un aviso.
Derechazo de Guerrita Chico en su primero (Foto: JCMC)

Guerrita Chico lo intentó de largo con “Gittanito” (452K, negro cornidellantero), que era lo que pedía el toro. Tuvieron decoro los pases por bajo del inicio y luego dos derechazos. Lo intentó por izquierda sin la misma limpieza, por lo que dio algunos pases de castigo para después dejar tres cuartos de espada algo caída. Silencio.

Natural de Guerrita Chico con "Canciller" (Foto: JCMC)

Salvó la tarde “Canciller”, un veleto melocotón, alto de manos, bocinero y calcetero de 500K, que se arrancaba de largo con tranco. Guerrita Chico le puso voluntad desde el primer momento en tres tandas de cuatro derechazos cada una, citando de largo, que tuvieron ligazón y temple. El toro era bravo, franco y noble. Los naturales fueron menos claros. Dejó una entera algo caída y dio una vuelta al ruedo; el toro recibió merecidos aplausos en el arrastre.

Lánguida, la verdad, la segunda de feria en Manizales.


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