miércoles, 28 de diciembre de 2016

Más toreros que toros

Guerrita Chico prepara la media verónica (Fotos: Diana R. Reina G.)
Desigual de presentación y descastada resultó la corrida de Ernesto Gutiérrez esta tarde. Guerrita Chico le puso voluntad a su primero (“Carcajada”, 498K), un toro soso que nunca humilló y que se rajó en la segunda tanda de derechazos. Su segundo (“Náufrago”, 494K, negro cornigacho) fue el único toro que valió. Lo recibió con tres verónicas a pie junto y otras tres navarras sabrosas. Tras una puya mínima, hizo un quite por chicuelinas. Las banderillas de Ricardo Santana y Jaime Devia salvaron el segundo tercio, que en esta feria ha sido desastroso. El caleño comenzó de rodillas, para luego torear limpiamente por derecha; casi no lo hizo por la izquierda. Le arrancó unos cuantos redondos invertidos y otros tantos citando de frente. Mató de un espadazo efectivo y le dieron las dos orejas, quizás excesivas.
Derechazo de José María Manzanares
José María Manzanares no quiso saber nada de “Estudiante” (540K), un negro cornicorto y escandalosamente afeitado, que rebrincaba como si tuviera un problema neurológico. Su segundo fue “Marqués” (448K, negro cornigacho y astisucio, también afeitado). El toro era distraído y manso, con una querencia marcada por el tercio frente al tendido 1. Manzanares le regaló esos terrenos luego de darle una primera tanda de doblones. Con la derecha fue dulce, casi almibarado. Digno de anotar resultó un forzado de pecho de bella ejecución. Por la izquierda dio una tanda de naturales de los cuales destaca el segundo, hondo y macizo. Mató de media estocada recibiendo y le dieron una oreja.
Roca Rey por derecha
Andrés Roca Rey tuvo seriedad y compostura en su primero. “Flamenco” (442K) era flojo de remos, con una embestida insípida. Sin embargo, el peruano lo brindó al público y se dedicó a consentirlo a media altura, con mimo, con temple, con paciencia, especialmente por derechazos planchados y largos. Mató de estoconazo y le concedieron una oreja.
Y estuvo mejor con el último de la tarde (“Pinchadito”, 542K), un negro abrochado de cuerna que recibió una vara breve en muy buen sitio de Rafael Torres. El toro era noblote, de embestida lánguida. Roca Rey lo recibió por estatuarios y un ayudado por bajo. Luego, cuatro tandas sinceras por derecha. Para rematar la última, un eléctrico cambiado por la espalda. Después se despachó en dos tandas de naturales muy bien concebidos, con temple y aguante. El toro había nacido en la muleta de Roca Rey.

Fue a las tablas por la espada de matar, pero decidió botarla a la arena y torear al natural por derecha y por izquierda. La plaza estaba expectante, pues tenía aseguradas las dos orejas. Pinchó sin soltar. Más tarde, dejó una media perpendicular sin muerte. Descabelló con eficacia. Algunos pidieron la oreja. Todo terminó en una merecida ovación, con el consiguiente saludo desde el tercio.

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