martes, 14 de febrero de 2017

Mucho ruido y una nuez

Larga cambiada de Luis Miguel Castrillón (Fotos: Diana R. Reina G.)
Mansa casi toda la corrida de hoy de Juan Bernardo Caicedo. Bien presentados los toros, con cara, musculosos, pero con escasa bravura. Y el público, ruidoso desde el tercero por diversos motivos que ya mencionaremos.
Confirmó alternativa el antioqueño Luis Miguel Castrillón, que estuvo decoroso primero y muy crudo después. Sebastián Castella estuvo acertado en su primero y embarullado en su segundo, un toro complejo y mañoso al que le hizo una lidia sin temple y con mucho aguante. Y Andrés Roca Rey puso los vellos de punta en el que en realidad iría a lidiarse en el sexto lugar, pero que debió salir de tercero bis ante el espectáculo deprimente de que su primer toro se partiera el pitón derecho desde la raíz. Si a los aficionados a los toros nos gustara el sufrimiento, habríamos delirado ante esta situación. Pero a todos nos pareció lamentable.
Castrillón abrió la tarde con "Sacristán" (457K, negro listón y cornialto). El toro cumplió, aunque era escaso de fuerza y por eso el antioqueño tuvo que planearle una faena a media altura, luego de un quite por gaoneras muy ceñidas, sobre todo la tercera. La faena fue en general limpia y sincera ante un toro que metía bien la cara, pero al que le faltaba trasmisión. Mató de entera un pelo trasera y tendida y le dieron una oreja. El quinto ("Joyero", 502K, negro corniabierto, casi playero) salió como una tromba, galopando a toda velocidad, y luego se fue apagando hasta languidecer y la cosa terminó en casi nada.
Estoconazo de Castella
Sebastián Castella tuvo algunos momentos interesantes con "Sabio" (506K, negro corniabierto, largo y enmorrillado) que se iba suelto del capote y que desparramaba la vista por toda la plaza antes de ir con fuerza al caballo de Efraín Ospina, propinándole un tumbo mientras el picador dejaba un picotazo que ahora se llama puya. El toro se arrancaba de largo al principio de la faena y el francés lo aprovechó en las primeras dos tandas por derecha, claras y ligadas, pues el toro se revolvía pronto. Luego el toro se fue apagando hasta rajarse por completo. Lo mató de un espadazo perfecto e inexplicablemente le negaron la oreja.
Castella en apuros
Con "Gavilán" (467K, negro cornialto, bien hecho), inició con cuatro verónicas, una chicuelina y la media, todas con sazón, pues el toro transmitía a los tendidos. Tras una vara breve en la que "Gavilán" tuvo decoro, Castella intentó un quite por tafalleras y, al citar para la primera, el toro lo empujó con la pala del pitón derecho, luego lo izó por la chaquetilla para después ir por él, que se enrollaba en la arena. El toro sacó todos los problemas que tenía en la muleta y el francés no encontró el temple, aunque sí mucho aguante y voluntad en una lidia estéticamente deslucida pero muy valerosa. La presidencia hizo caso omiso de la mayoritaria petición de oreja y se ganó una bronca bulliciosa, altisonante, mientras la plaza obligaba al matador a dar dos vueltas al ruedo.
Lo cierto es que el ruido había comenzado una media hora antes, cuando salió al ruedo “Salpicado”, un bello toro negro casi cinqueño (4 años y 11 meses) que, cuando fue a rematar en el burladero de matadores se estrelló de mala manera, fracturándose el pitón derecho por la raíz. No hay nada más deplorable que se malogre un toro en la plaza. Insisto: si los antitaurinos tuvieran razón y los asistentes a la plaza gozáramos con el sufrimiento del toro, habríamos hecho una orgía sádica ante la triste suerte de “Salpicado”, que fue devuelto a los corrales entre los lamentos del público.
Saltillera de Roca Rey
Entonces saltó el que debería haber sido el sexto de la tarde ("Estudioso", 486K, negro y alto de cuerna), que en realidad no tenía cara de estudioso, sino de vaca triste. Y así se comportó durante el tiempo que estuvo en el ruedo: como una vaca triste. El asunto no habría sido digno de mención si "Estudioso" no hubiera tenido frente a él el valor incorpóreo de Andrés Roca Rey. Tras los delantales y las chicuelinas de recibo, además de una vara breve de Rafael Torres, decidió hacer un quite por saltilleras y gaoneras ante un toro que, de tan manso que era, podría haberlo descuartizado en su galope errático y su embestida protestona. Una primera tanda por estatuarios y ya estaba Roca Rey persiguiendo a "Estudioso" por el ruedo, obligándolo a estar en los medios en dos tandas de derechazos bajos y mandones. Luego le cedió los terrenos del tercio y le arrancó una tanda de ayudados, acto seguido tres naturales, un súbito cambiado por la espalda y un trincherazo, para rematar con tres bernadinas espeluznantes. Mató de entera contraria y paseó dos merecidísimas orejas.
Bernadina de Roca Rey
Después de tanto ruido, habíamos encontrado una nuez: la del valor inverosímil de Andrés Roca Rey.
(Con el último no pasó nada digno de mención).




No hay comentarios: