sábado, 29 de julio de 2017

Mucha juventud

Saludo a Presidencia (Fotos: Diana R. Reina G.)
La juventud se tomó, literalmente, la plaza Marruecos, en la pequeña población de Puente Piedra, a 15 minutos de Bogotá, en la así llamada Corrida de la Independencia. El empresario José María Serna y sus socios no llegan a los 25 años. Se arriesgaron con una corrida de Mondoñedo y con toreros de escasa convocatoria, y aun así llenaron la placita, que cada vez está mejor arreglada. Los tendidos estuvieron plagados (demasiado para mi gusto neurótico, la verdad) de los amigos de los empresarios; o sea que los adultos mayores éramos minoría. Mucho jovencito borracho a las 4:30 p.m.; mucha jovencita bonita yendo a comprar papitas y brownies entre toro y toro, pero se demora un poco porque además hay que entrar al baño a mirarse al espejo, y entonces sube a los tendidos a la mitad de la faena. Cosas así.
Y quien se tomó el ruedo fue otro joven de 23 años, con seis meses clavados de alternativa: el torero de Medellín Juan de Castilla. Su toreo fue claro y sincero; tuvo ligazón, suavidad y, sobre todo, una sobria sencillez, algo difícil de ver últimamente.
La corrida de Mondoñedo fue seria y encastada, aunque algo desigual de presentación. Le faltó la vibrante emoción de otras tardes. Cuatro toros tomaron dos varas con mucho decoro, dos tumbaron al caballo, y el último se creció ante una muy buena y recia pica de Rafael Torres.
Lance de Rafaelillo
Rafaelillo se aguantó los casi 8,100 km. hasta Bogotá para poco más que nada. Unos bellos lances a la antigua en su primero, al que no acabó de entender en sus distancias con la muleta. Y en el cuarto una tanda de verónicas muy bien compuesta. Hasta ahí.
Manuel Libardo tuvo que viajar mucho menos desde Ubaté, menos de 80 km., pero tampoco nos brindó mayor cosa. Fue una faena decorosa aunque algo complicada en el segundo de la tarde, un bello castaño requemado y albardado. En el quinto, una muy buena tanda de seis derechazos a la que borró después con unos brochazos por izquierda de verdadero espanto.
Derechazo de Juan de Castilla
“Fogonero” (512K, negro chorreado, bien armado) recibió una excelente primera vara de Rafael Torres y luego tumbó al caballero en la segunda. En la muleta tuvo nobleza y mucha humillación. Juan de Castilla lo embarcó con dulzura por derecha y luego se despachó con unos naturales lentos, ligados, estéticos. Mató recibiendo y recibió una oreja. El toro fue aplaudido en el arrastre.
“Hoyador” (465K, negro listón, justo de cuerna) fue extremadamente noble. Tuvo recorrido y juego, aunque escasa emoción. El jovencito torero de Medellín lo aprovechó con tandas por derecha, limpias y ligadas, pero, sobre todo, tres naturales francamente buenos, de empaque, como dicen los que saben de estas cosas. Mató bien y le dieron las dos orejas.
Así pues, fue agradable la tarde de hoy en la plaza Marruecos. Para rematar, fue emocionante encontrarme con varios de mis antiguos estudiantes, con quienes nos saludamos con gran y mutuo afecto: Juan Sebastián y Juan Camilo Parra, Camilo Martínez, Miguel Caldas, Felipe Arango, Tomás Villamizar y otro, cuyo nombre lamentablemente no recuerdo.
Mucha juventud, decía al principio. La de ellos, por supuesto.


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